«Si no te gusta la montaña, no estudies esto». Al decano de la facultad de Geología le sale el consejo al recordar su infancia en Cabañaquinta, cuando supo que quiso ser geólogo, y al hablar de la variante de Pajares, «una obra maravillosa». «No hay otra así en toda España. Es única. Nosotros ya no veremos otra de esa envergadura», cuenta Daniel Arias (Collanzo, 1957), que lleva al frente de la facultad ocho años y se encuentra en capilla de unas jornadas multitudinarias sobre la infraestructura. Tenía que haber cesado el año pasado, pero no pudo irse antes de dejar lista la adaptación a Bolonia. «Estamos pendientes del veredicto de la ANECA, pero no habrá problema. Ten en cuenta que en las encuestas ésta es la mejor Facultad de Geología de España».
-Veo que presume de facultad.
-Estamos en una situación académica y profesional de lo mejor. Gracias al bajón de la natalidad, tenemos pocos alumnos, lo que está muy bien. Este año esperamos en primero unos 20 y el pasado tuvimos 31. Hay que tener en cuenta que hace ocho teníamos 170 y que llegamos a 212 sólo en ese curso. Cuando teníamos 200, ibas al arrecife de Arnao en cinco autobuses y no podías dejarles sacar el martillo, porque, en dos años, te quedabas sin arrecife.
-¿Y eso de reducir matrículas está muy bien?
-Está muy bien porque apenas hay paro. Esta gente que está empezando va a tener una suerte total.
-También lleva con donaire la adaptación a Bolonia.
-Tenemos la ventaja de ser unos estudios muy prácticos, que es lo que se busca. Organizamos salidas por toda España y los alumnos están entre dos y tres semanas haciendo trabajo de campo, que supone ya un 25% de la docencia, así que ya estamos casi adaptados en ese sentido. Además, en esa parte práctica tenemos grupos muy pequeños, de cinco y seis alumnos. La que es más complicada es la parte administrativa, en la que hay mucha más burocracia, mucho papeleo.
-¿Le ve alguna pega al Espacio Europeo de Educación Superior?
-Que la gente que haga el grado en cualquier titulación va a tener una salida profesional limitada. Si quiere tener un futuro profesional importante, tiene que hacer el máster.
-¿Y ventajas?
-Que, a partir de Bolonia, harás primero de cualquiera de las Ciencias Experimentales, con sesenta créditos básicos, y, si ves que no te gusta, puedes pasar a segundo de otra distinta. Y no sólo aquí, sino en toda España.
-El año próximo será decisivo por la llegada de los nuevos grados y por el desarrollo del programa de Campus de Excelencia. ¿Qué le parece el plan diseñado por el equipo de Gotor?
-Estamos de acuerdo. Es razonable que estemos en el campus de El Cristo todos los estudios afines. Y es también lo único lógico y razonable que, si baja la matrícula como está bajando, haya una sola Facultad de Ciencias, como sucede en toda España. De hecho, Geología sólo es facultad en Oviedo, Madrid y Barcelona. Las otras seis que existen son facultades de ciencias.
-Pero se negaban a ir a Mieres, que tampoco está tan lejos.
-Nunca estuvimos de acuerdo con ese traslado. Es que no tenemos afinidad científica. Nosotros somos de Ciencias Experimentales. No tiene nada que ver con la distancia.
-No le tienen, por tanto, ningún apego a su edificio.
-Estamos muy contentos en nuestro edificio, pero, si hay que ir a El Cristo, entendemos que es absolutamente lógico. Entendemos la política universitaria y además será más cómodo para alumnos y profesores. Hay gente nuestra que trabaja con matemáticos, físicos, químicos y es un rollo estar todo el día sube y baja. Eso se solucionará cuando estemos todos en el mismo campus. No es lo mismo cruzar una calle que subir y bajar.
-¿Qué más tiene de bueno la unificación de los estudios afines?
-Por ejemplo, que se liberarán edificios que valen muchísimo dinero, como los de Geología, Ciencias, Educación, Psicología o Magisterio, de los que la Universidad puede sacar fondos muy importantes.
-Se crearán, al menos, dos macrocentros: uno de Ciencias y otro para Educación y Magisterio. ¿No se perderá en cercanía y en operatividad?
-Tener una macrofacultad de 5.000 alumnos no sería operativo, pero es que, a medio plazo, en la Universidad de Oviedo los estudiantes van a quedar reducidos a 15.000.
-¿Cómo se organizará el macrogobierno de Ciencias?
-Ahora somos cuatro decanos y cuatro vicedecanos. Es decir, la actual una estructura administrativa multiplicada por cuatro se reduciría. He conocido otras facultades de ciencias, como la de Granada, que funciona muy bien, en las que hay un decano y luego un vicedecano especialista por cada titulación. Eso también supondrá un ahorro.
-¿Habrá que recortar plantilla?
-Eso supone reducir plantilla y salarios, el plus del decano, por ejemplo. Tendremos incluso más disponibilidad de profesores porque el decano tiene una reducción importante de la dedicación docente.
-¿Veremos todos estos cambios que se avecinan?
-Está clarísimo que las Biosanitarias deben ir a La Cadellada. Tienen que estar pegadas al hospital, porque tener Medicina en El Cristo sí que no es operativo: un médico tiene que estar junto a sus pacientes. Si solucionas eso, automáticamente, tienes terreno libre. Lo primero es buscar ubicación de las Biosanitarias. Claro que lo veremos.
-¿En qué necesita mejorar la Universidad asturiana?
-Tenemos un problema importante, que es la financiación. Estamos francamente mal. No se cubre el 100% de la nominativa. Entonces, se cubre con las matrículas, con lo que pagan los alumnos, cantidades que deberían ser para mantenimiento de edificios. Y hay, por tanto, problemas de liquidez para los proyectos de investigación.