A la edad de 80 años fallecía el pasado 16 de septiembre en Corao Manuel Gelot de Soto 'Manolito Gelot', un hábil comerciante que fue extraordinario conversador y consumado conocedor de la historia y la intrahistoria de su pueblo. Ha dejado un gran vacío en el entorno familiar y sus restos descansan en el cementerio parroquial.
Había nacido en 1929 en la provincia cubana de Pinar del Río y era hijo de Manuel Gelot Sánchez, quien regresó a Corao en 1932 para establecerse comercialmente. Los Gelot tienen origen francés y proceden de un clan que llegó a Navarra en el siglo XIX, a través del valle de Aiza.
Manolito Gelot quedó huérfano de padre a los 18 años y tuvo que sacar adelante a una familia formada por su madre y dos hermanos menores, de 15 y 12 años. En 1956 se casó con Berta Soto y ese mismo año abrió un gran comercio en el centro del pueblo que ahora regenta su hijo Manuel, con la complicidad de su esposa María Ofelia Lucas y sus vástagos Adolfo, Manuel y María. Hay muchos Manuel en la historia de la familia Gelot.
A Manolito Gelot siempre le llamaron la atención los libros y las fotografías. Leía y retenía, y así fue ampliando sus horizontes culturales. Era hombre de confianza de los estudiosos y durante más de 30 años fue el depositario de las llaves para acceder a la iglesia de Abamia.
En su comercio se vendía de todo. El techo del local todavía representa la Capilla Sixtina de la ferretería popular, porque de cientos de clavos cuelgan calderos, bacinillas, felpudos, regaderas, bidones, paraguas, cabezadas para caballos y comederos para pitas.
Las paredes simbolizan la quintaesencia de la agricultura artesanal y sirven de apoyo a palas de dientes, praderas, azadas, astas de guadaña, martillos para cabruñar, rastrillos y rollos de alambre para el cierre de fincas.
Y en lugar preferente continúa un aparato de radio Philips que informaba a los parroquianos de los goles que iba marcando la mítica delantera bilbaína formada por Iriondo, Venancio Zarra, Panizo y Gaínza, así como de las primeras copas de Europa que conquistaba el Real Madrid.
El primer perfil
Para la edición del Oriente del diario EL COMERCIO, Manolito Gelot siempre fue un personaje de referencia, al ser la persona que el lunes 12 de junio de 2000 inauguraba la galería conocida como 'El perfil de la comarca'.
En aquella breve entrevista, con fotografía de Pablo Lorenzana, habló de la inauguración de la escuela de Corao, en 1763, el primer centro docente que abrió sus puertas en el concejo de Cangas de Onís, gracias a la aportación económica de Francisco Soto Labra.
Y contó el regreso de Chile, en 1900, del indiano Eduardo Llano de las Asturias, quien llegó acompañado por «una mujer rubia embalsamada, que nadie consiguió ver, y a la que le llamaban la momia». Explicó que era hombre muy meticuloso, que vivía en el palacio de Corao y «deseaba tener información puntual de los acontecimientos que ocurriesen en el pueblo y en los alrededores».