Los ocho meses que el director general de Patrimonio Cultural lleva en el cargo no están siendo precisamente fáciles, al menos en lo que se refiere a algunos de los proyectos más esperados del Oriente asturiano. A los problemas que, día a día, presentan las obras del Centro de Interpretación de Tito Bustillo, se une la dificultad para poner en marcha las obras de rehabilitación de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, prometidas nada más llegar al cargo. Ayer, José Luis Vega mostraba su pesimismo respecto a este último asunto y aseguraba que los trabajos están «bloqueados por cuestiones administrativas». Es más, a falta de un acto de conciliación con la empresa que en su día realizó la primera actuación, tan criticada por vecinos y especialistas, Vega cree que «vamos a tener que ir a los tribunales» para rescindir el contrato con M. C. Conservación y Restauración, afincada en Gijón. ¿La razón? Los servicios jurídicos de la Administración regional consideran que se debe dar por cerrado el contrato anterior antes de poner en marcha el nuevo.
El Gobierno del Principado de Asturias inició el proceso en el mes de mayo al entender que la compañía que realizó los trabajos de restauración del templo, ubicado en la localidad canguesa de Corao, «no cumplió con los cánones de calidad que se exigían para este monumento». Sin embargo, todavía no se han dado grandes pasos al respecto, razón por la que finalmente parece que serán los tribunales los que tengan la última palabra. Una vez se dé por finalizado el contrato, se iniciarán los pasos para contratar a una nueva empresa que complete la rehabilitación del templo románico que ya presenta desconchados en algunas de las paredes.
En este sentido la intención es dividir los nuevos trabajos en dos partidas. La primera, de unos 47.000 euros, para desarrollar una mejora de la actuación ejecutada por M. C. Conservación y Restauración con respecto a la aplicación del estucado. La segunda, de 58.000 euros, para atender las peticiones recogidas por el comité de expertos: retirar los canalones, las bajantes y el estuco de los confrafuertes y eliminar el mobiliario instalado en el entorno del templo. Todo ello se hará en principio bajo la supervisión de un experto.
Así las cosas, sumando los trabajos previos, que tuvieron un coste de 350.000 euros, con los que se realizarán en un futuro, se habrán invertido un total de 450.000 euros.