La instrucción del caso Blanco ha dado un nuevo giro en la actual fase de diligencias previas y toma de declaración a testigos e imputado. El magistrado Juan Laborda ha aceptado una solicitud de la Plataforma Ciudadana contra el Muro de Cabueñes, personada como acción popular en el procedimiento judicial, para que el ex arquitecto municipal demuestre con papeles cada una de sus operaciones de compraventa en Cabueñes.
El requerimiento del juez instructor, notificado a las partes a través de una providencia, insta al alto funcionario en excedencia del Ayuntamiento a que acredite, con soporte documental, «haber realizado el pago y haber cobrado, respectivamente al vender, así como la salida e ingreso en su patrimonio o cuentas de dinero utilizado para realizar las sucesivas compraventas y transmisiones de la parcela de 2.491,91 metros cuadrados, segregados de la finca La Llosona».
Blanco deberá aportar los movimientos bancarios tras la primera adquisición a Hoyant, en marzo de 1992, por un importe de 7.513 euros (1.250.0000 pesetas). Según figura en las escrituras, la sociedad inmobiliaria de Costales y Cueto compró a 4,40 euros el metro cuadrado a la familia Vereterra, pero vendió la parte segregada a Blanco por 3,01 euros. También tendrá que acreditar las variaciones en sus cuentas tras la venta de los terrenos en octubre de 1998, de nuevo a Hoyant, por 8.414 euros (1.400.000 pesetas) y tras la recompra de la parcela en julio de 2004 por 20.434 euros.
En un primer momento el magistrado del caso Blanco había denegado la petición de estas pruebas documentales, amparándose en que las escrituras públicas de las transacciones eran ya de por sí suficientes. Sin embargo, los testimonios contradictorios de los herederos de Antonio Cueto y Horacio Costales sobre los tratos entre la sociedad Hoyant y el ex arquitecto municipal parecen haberle hecho cambiar de parecer.
Los primeros dijeron que le devolvieron la parcela a Blanco en 2004, porque existía un compromiso en ese sentido por parte de su padre (fallecido en 1999). En cambio, Costales reconoció que Blanco se había «portado bien» con él y su socio, pero explicó que la razón por la que le revendieron tan barata una finca rústica en vías de recalificación fue para pagar menos a Hacienda.