Los frailes franciscanos se vieron ayer sorprendidos cuando al acceder a la iglesia, situada en la plaza de Carlos Lobo, vieron forzados los lampararios y también la puerta colocada en una de las capillas para hacer las veces de sacristía provisional mientras se realizan las obras de demolición del antiguo convento y se recupera el ábside del templo.
Los frailes comprobaron que los ladrones se habían llevado «el poco dinero» que había depositado en los lampararios y también «una cajita» de la sacristía. Fray Humberto González, 'Tito', explicó que «ya no guardamos dinero en la sacristía y parece que era lo único que les interesaba, puesto que no echamos en falta nada más en la iglesia, excepto esa cajita que supongo que les serviría para algo». El ladrón o ladrones abrieron cajones y armarios y rebuscaron en ellos. Por la mañana, cuando entraron los frailes, estaba todo abierto.
Seguridad
La forma de acceso al templo no está clara. La puerta principal no había sido forzada, ya que los franciscanos pudieron abrirla por la mañana con total normalidad. «No sabemos si se quedaron dentro de la iglesia tras los últimos oficios religiosos a las ocho de la tarde o accedieron a través de las obras que se están realizando en el edificio contiguo», señaló fray 'Tito'.
La policía ya investiga lo sucedido y parece que aunque la forma utilizada para entrar en la iglesia más antigua de la ciudad no está del todo aclarada, sí lo está el sistema utilizado por los ladrones para salir nuevamente a la calle. El padre guardián del convento franciscano en Avilés afirma que lo hicieron a través de una de las zonas de las obras que estaba separada de la iglesia con unos tablones.
Ayer, además del robo, la principal preocupación de los franciscanos era precisamente encontrar fórmulas para garantizar la seguridad y que no se vuelva a repetir un robo en la iglesia, «porque esta vez prácticamente no se llevaron nada, pero podrían entrar y robar imágenes u otras cosas en la iglesia».
La empresa que realiza las obras de demolición del antiguo convento ya se puso manos a la obra ayer y mejoró el sistema de seguridad que separa la iglesia de la zona en la que se realizan los trabajos. «Les hemos pedido que busquen un sistema que sea completamente seguro para evitar sustos como éste», señaló el franciscano.
La iglesia de los padres franciscanos data del siglo XII, es la más antigua de la ciudad. Cuenta con dos capillas de gran interés, la de los Alas y la de Pedro Solís.