Sin agua para fregar o lavarse las manos, sin poder usar el coro ni el órgano, sin calefacción y sin aseos. Estos son cinco de los problemas que sufre la iglesia de los Padres Franciscanos, en la plaza de Carlos Lobo, como consecuencia de las obras de desmontaje del antiguo convento. A ellos se suma uno de menor importancia y que, por tanto, causa menos trastornos a feligreses y frailes, como es el traslado de la misa de doce a la una de la tarde para evitar interrupciones por los ruidos que producen esas obras adyacentes.
Los feligreses ya se quejan por estas deficiencias y piden que sean subsanadas, especialmente la ausencia de aseos en el templo y la imposibilidad de utilizar el coro. Pero pronto llegarán otras reclamaciones, porque de momento el otoño no ha comenzado a azotar con total crudeza y, por tanto, no se nota la ausencia de calefacción en el interior de la iglesia.
Cuando esta climatología hasta ahora favorable se convierta en adversa, el frío se colará entre las paredes de piedra y la humedad que ya se respira entre los muros del templo irá todavía a más. Esto es lo que se teme Fray Humberto González, 'Tito', que ayer mostró a LA VOZ las deficiencias que tiene en este momento la iglesia de los Padres Franciscanos por las obras en el antiguo convento.
En las últimas semanas es habitual ver a los frailes y a la limpiadora de la iglesia portando cubos con agua por la plaza de Carlos Lobo. Y es que para limpiar la iglesia tienen que recoger el agua en el nuevo convento, porque en el interior de la iglesia no se ha tenido la precaución de dejar un grifo en el momento en que se creó la sacristía provisional en una de las capillas.
El antiguo convento era un adosado de la iglesia que había cubierto su ábside, pero además le daba servicios y entre ellos estaban la sacristía y el agua. Pero también las conducciones de la calefacción y la caldera que ahora no tiene el templo. Además, desde él se accedía al coro, situado en el segundo piso. «Recuerdan algunos feligreses que antes había unas escaleras de madera en el interior de la iglesia, pero ahora no tenemos forma de llegar a él y temo por el órgano, porque estoy seguro de que no le vendrá bien estar parado mucho tiempo», dice fray 'Tito'.
Obras necesarias
Parece que la planificación de las obras de desmontaje del antiguo convento no estuvo todo lo bien hecha que sería aconsejable y no se pensaron en servicios básicos que debe tener la iglesia de cara a oficiar las misas o simplemente para atender las necesidades de sus feligreses en momentos puntuales.
La iglesia de los Padres Franciscanos es la más antigua de la ciudad (data del siglo XII). En su interior hay una fuerte humedad que se acentúa en invierno con las lluvias. Otros años esta situación se atenuaba con la calefacción, ahora un pequeño deshumidificador funciona prácticamente durante todo el día a pleno rendimiento para tratar de mitigar, «aunque sólo sea un poco», esa humedad.
El Principado ya aprobó en sus presupuestos del año pasado una partida destinada a este templo que, además de las necesidades nuevas en cuanto a una sacristía, calefacción y escalera de acceso al coro, requiere una remodelación completa en muchos aspectos, aunque los principales son su fachada y su tejado, de donde las hierbas salen de forma notoria ya desde hace bastante tiempo. La desaparición del viejo convento cambiará su imagen, pero si no se acompaña de la restauración de la iglesia el trabajo habrá quedado a medias.