La basílica del Sagrado Corazón de Jesús, popularmente conocida como la Iglesiona, celebrará como mínimo «una semana de puertas abiertas» para que los gijoneses puedan ver in situ los resultados de una rehabilitación integral que ha mantenido cerrado este emblemático templo gijonés durante cuatro años. Esa es la previsión de su rector, Julián Herrojo, quien pretende interrumpir los cultos durante ese periodo de tiempo para que las visitas, que se esperan muy numerosas, «no interfieran» en la actividad religiosa del vetusto edificio.
Las jornadas de puertas abiertas se organizarán, en todo caso, después de la reapertura oficial. Un acto que reunirá en Gijón a numerosas autoridades eclesiásticas y que ofrecerá, además de una eucaristía inaugural, el concierto de una orquesta de cámara de renombre internacional. El recital vendrá auspiciado por la Fundación Caja Madrid, mecenas de la Iglesiona en los trabajos de restauración de las pinturas interiores ya finalizados.
La diócesis asturiana quiere reencontrarse con los fieles de la basílica gijonesa antes del 15 de diciembre y la búsqueda de una fecha cargada de simbolismo para los creyentes ha tomado como referencia hasta el momento el 8 de diciembre, fiesta en honor de la Inmaculada Concepción. En cualquier caso, la fecha definitiva de reinicio de los cultos se cerrará, casi con toda probabilidad, a lo largo de la próxima semana.
Además de la importancia religiosa que la Iglesiona tiene en sí para la gente de fe en Gijón, el rector de la basílica tiene en mente convertirla en el futuro en un reclamo turístico más de la ciudad. Para conseguirlo, entre las propuestas en las que trabaja, no descarta dar misas en inglés y en latín coincidiendo con épocas de mayor afluencia de visitantes.
En otro orden de cosas, la fachada principal del templo, la de la calle de Jovellanos, ya luce en todo su esplendor después de que el pasado jueves Construcciones VIR concluyera el desmontaje de los andamios. Ha sido limpiada e impermeabilizada y se ha restaurado la piedra y mejorado el anclaje de los sillares. Y ya no se aprecian las grietas que durante años pusieron al descubierto los graves problemas de cimentación de la Iglesiona.
Los trabajos se concentran ahora en el interior, donde quedan aún diversas tareas por hacer. Una de ellas es el traslado de las placas de la Guerra Civil a la zona del presbiterio, cuyos nombres serán reproducidos en una nueva superficie parecida al metacrilato. Y otra el remate de la nueva instalación eléctrica. También queda por instalar el motor de la nueva verja metálica que da acceso al templo, decapar los restos de barniz de la puerta principal para dejar la manera al natural y la colocación de los tubos del órgano.
Un grupo de feligreses está echando una mano para que estas labores se completen en el menor tiempo posible y Gijón pueda ver muy pronto su basílica en perfecto estado de revista.