El empate en el Colombino fue lo mejor en el debut copero del 'otro' Sporting. Los no habituales dieron una imagen de entrenamiento ante un rival que les siguió el juego con el mismo espíritu.
El equipo gijonés ofrecía muchas variantes respecto a la alineación que jugó ante el Real Madrid el pasado sábado. Sólo repetía Botía. La Copa recibía el mismo trato en el bando local.
El Sporting y el Recreativo salieron con más ilusiones que ideas para cubrir el papel copero. No obstante, la fortuna sonrió pronto a los recreativistas, que se encontraron con el gol a los tres minutos al aprovechar un erróneo pase de Pedro, que descolocó a Sastre sin que Botía pudiera abortar la internada de Barrales, que culminó con un pase a Candeias. El delantero portugués superó a Cuéllar con su disparo cruzado.
Salvo esta acción inicial, el resto de la primera parte fue demasiado anodina. El Sporting ofrecía una imagen de bloque anárquico, sin ningún sentido y con escasa tensión. ¿Quién diría que este equipo tuvo enfrente a todo un Real Madrid el pasado sábado?
Aunque no fuera el mismo once, los que ayer jugaron de inicio evidenciaron ausencia de tensión en la primera mitad y estuvieron carentes de ideas. Tampoco se veía nada especial delante de los rojiblancos, con un Recreativo entusiasta, pero muy conformista, incapaz de acercarse a los dominios de Cuéllar.
Tras el gol de Candeias, el partido entró en una fase soporífera. Los dos porteros estaban de vacaciones. Los locales no pasaban del círculo central y los sportinguistas no llegaban al área de Bernardo, con excepciones puntuales.
La primera aproximación del equipo de Preciado a la portería de Bernardo llegó a los 35 minutos, con un disparo lejano de Sastre que salió desviado. Poco después, un lanzamiento cruzado de Bilic fue rechazado por el guardameta recreativista, con un buen despeje a córner. Fue lo único reseñable del primer tiempo.
En el equipo local, lo más destacado fue la entrada emotiva de Raúl Cámara en el terreno de juego para sustituir al lesionado Poli, más un lanzamiento del argentino Barrales a la zona de Cuéllar, con más aspecto de cesión que de intento de hacer gol.
Mientras, la grada presentaba un aspecto bastante desangelado. Los socios del Recreativo no pagaban y se fijaron precios populares, con una entrada única de diez euros. Pese a ello, la expectación fue mínima, aunque no resultó extraño dado el decepcionante espectáculo ofrecido por ambos conjuntos, que se tomaron la Copa con el mismo interés que aquellos torneos de reserva de los años 70, en los que los partidos eran un aliciente para los que no jugaban los domingos o daban el salto desde el filial. Puede que en aquellos tiempos hubiera más interés que anoche en el Colombino, tanto para los de casa, como para los de fuera.
El equipo gijonés salió más enchufado tras el descanso. El partido pudo cambiar de decoración en el primer minuto, en una mano de Córcoles que el árbitro pasó por alto ante la sorpresa de propios y extraños. La acción quedó minimizada porque en la siguiente jugada llegó el empate en un remate de Bilic tras una internada que apuró muy bien Kike Mateo. A partir de ahí se puede decir que concluyó el primer episodio de la eliminatoria.
Ritmo anodino
El juego recuperó el ritmo anodino de la mayor parte del primer tiempo. Los recreativistas apenas salieron de su cueva y cuando lo hicieron fue sin peligro o con una enorme torpeza en la que el principal exponente era el argentino Barrales. Lo más animado del encuentro, que provocó aplausos en la grada, fue el debut del juvenil Miguelito con el primer equipo del Recreativo.
En el bando rojiblanco, Preciado buscó algunas alternativas con la entrada de Maldonado por Pedro. El gaditano puso más ganas que acierto. Luego entró Rivera por Matabuena, lo que se dejó notar más en un cambio de ritmo en el desarrollo del encuentro, pero los compases del juego no acompañaban lo suficiente como para marcar diferencias.
El primer encuentro de la eliminatoria no tuvo más historia y lo mejor para el Sporting es un resultado que le permite pasar a octavos de final si en El Molinón mantiene su portería a cero. Parece factible si el Recreativo no muestra más ambición que la ofrecida anoche.