Una soleada tarde de setas en un monte de Solís se convirtió en un gran susto para un vecino de Cancienes el pasado martes. El hombre, cuyo nombre responde a las iniciales de P. S., encontró a una mujer maniatada y amordazada en uno de los caminos de acceso a una finca de su propiedad en una zona boscosa de La Cruciada.
Según ha podido saber LA VOZ DE AVILÉS, la mujer estaba en el suelo, junto a un vehículo, en posición inclinada boca abajo, con las manos atadas a su espalda y una mordaza que le impedía hablar. Al ver al hombre giró su cabeza hacia él, pero éste se asustó ante el hallazgo y optó por irse del lugar para pedir auxilio.
P. S. se dirigió a la vivienda de su hermano, a unos dos kilómetros en dirección a Rodiles. Una vez allí, comunicó lo sucedido a su familiar y dieron aviso a la Guardia Civil. Cuando se personaron los agentes en Solís, el hombre que había encontrado a la mujer les acompañó para señalizarles el lugar del hallazgo. Pero, para su sorpresa, no había nadie ni nada en la zona. La mujer había desaparecido y el vehículo que estaba junto a ella, también.
En cualquier caso, la Guardia Civil puso de inmediato en marcha un dispositivo de investigación y vigilancia. En cuestión de minutos, llegaron desde Gijón varias dotaciones de la Policía Científica de la Benemérita y se procedió a iniciar la búsqueda de la mujer y a controlar las carreteras de acceso a La Cruciada, según confirmaron ayer a este periódico varios vecinos.
El hombre que había encontrado a la joven maniatada y amordazada abandonó la zona para prestar declaración en el cuartel de la Guardia Civil de Cancienes, donde se reafirmó en su relato inicial. En su descripción de la joven afirmó que en un principio no sabía si era un hombre o una mujer y que le llamaron la atención «unos tacones largos y afilados». P. S. no quiso hacer ayer declaraciones a este periódico.
La actividad policial en las inmediaciones de Rodiles y La Cruciada se volvió frenética a partir de ese momento (pasaban minutos de las cinco de la tarde). «Empezaron a llegar coches de la 'secreta' por todas partes, llevaban hasta metralletas», aseguró ayer a este periódico un vecino.
Aproximadamente tres horas después, más de media docena de agentes de la Guardia Civil llegaban a pie desde el interior del monte hacia la carretera acompañados de la mujer. El revuelo creado en La Cruciada había provocado la presencia de vecinos y curiosos en el lugar de los hechos. Algunos de ellos aseguraron ayer a LA VOZ DE AVILÉS que la joven tenía problemas para caminar por su propio pie, por lo que se apoyaba en dos agentes, y parecía presentar lesiones en su pierna izquierda.
La descripción física que hacen algunos testigos es la de una mujer de unos 30 años de edad, «de melena morena, elegante y guapa. Llevaba un vestido de botones abierto por delante, que tenía los botones desabrochados de la cintura hacia abajo». La joven fue introducida en uno de los vehículos policiales.
El suceso ha sido motivo de todo tipo de conjeturas en las últimas horas en Solís y Cancienes. En cualquier caso, existe un mutismo total en la Guardia Civil sobre la investigación de las causas de la aparición de la joven en Solís. Este periódico acudió ayer al cuartel de la Benemérita de Cancienes, donde el máximo responsable declinó dar información. En cualquier caso, según fuentes policiales, entre las hipótesis se baraja la de un posible secuestro.
Queda, no obstante, por esclarecer cómo llegó la joven a La Cruciada, si estaba acompañada por alguien cuando fue encontrada por el vecino de Cancienes y por qué desapareció de la zona mientras se avisaba a la Guardia Civil y acudían los agentes.