La Guardia Civil continúa investigando el caso de la mujer maniatada y amordazada que fue encontrada por un vecino de Cancienes el pasado martes en un monte de Solís, aunque un portavoz del instituto armado matizó ayer que la joven vista por los vecinos horas después en la zona y que caminaba apoyada en dos guardias no era la mujer que se estaba buscando, sino que se trataba de una agente de la policía judicial.
Las pesquisas se centran ahora en la procedencia de las pistas encontradas en el camino forestal de La Cruciada, donde P. S. asegura que vio a la mujer inclinada en el suelo, con las manos atadas a la espalda y una mordaza en la boca. Según las mismas fuentes de la Guardia Civil, se recogieron huellas de unos zapatos de tacón y unos cordones, si bien no se tiene constancia del paradero de la persona o personas que se encontraban en la zona cuando llegó el vecino de Cancienes con la intención de recoger setas en la tarde del martes.
El testimonio de P. S., tal y como adelantó ayer LA VOZ DE AVILÉS, asegura que encontró a una persona amordazada y maniatada en el suelo, junto a un vehículo, aunque el susto le llevó a abandonar inmediatamente la zona, por lo que no pudo aportar más datos que faciliten la investigación de la Guardia Civil.
El vecino acudió al domicilio de su hermano, desde donde avisaron a la Benemérita. A partir de ahí se realizó el despliegue de varios agentes del cuartel de Cancienes y de la policía judicial en el área de La Cruciada, que finalizó sin resultado alguno sobre el paradero la mujer vista por P. S.
Tal y como afirmaron el pasado miércoles a este periódico y ratificaron ayer los vecinos de la zona, unas horas más tarde del hallazgo observaron a una joven que apenas podía caminar y se apoyaba en dos guardias. Esa mujer es, según asegura la Guardia Civil, una agente de la policía judicial que vestía ropa de calle cuando fue avisada y tuvo que acudir al lugar de los hechos con zapatos de tacón, por lo que tenía muchas dificultades para caminar.
El caso fue trasladado ayer al Juzgado Número 4 de Avilés, que será el encargado de llevar las diligencias, aunque la falta de concreción en el relato de los hechos del vecino de Cancienes impide saber qué personas había en el monte y qué estaban haciendo a primera hora de la tarde del martes.
Arropado en Cancienes
Mientras, la noticia causó ayer conmoción entre los vecinos de Solís y Cancienes. En esta última localidad, donde reside P. S., sus paisanos aseguraban de forma rotunda que «no miente, es una persona muy seria». El hombre que vio a la mujer maniatada declinó hacer declaraciones ayer. En cualquier caso, según ha podido saber este periódico, confirma la versión que dio a la Guardia Civil, a la vez que se recupera en el domicilio de un familiar de un cuadro médico de ansiedad y nervios provocados por el suceso. Se trata de una persona con una salud delicada, lo que le ha provocado algunas dolencias cardiacas en los últimos años.