El globo sonda lanzado por el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, sobre la conveniencia de extender la enseñanza obligatoria hasta los 18 años ha reabierto el debate acerca de la rigidez excesiva del sistema educativo y, más concretamente, del Bachillerato.
Incluso el PP ha dicho que está dispuesto a que se hable de la ampliación de la educación obligatoria hasta la mayoría de edad, pero no lo considera urgente ni prioritario en este momento y pide prudencia para abordar el asunto.
Tanto el principal partido de la oposición como algunos sectores educativos vienen reclamando, eso sí, un Bachillerato de tres años -ahora tiene dos cursos y se puede estudiar en cuatro años-, aunque no creen que esta etapa tenga que ser necesariamente obligatoria , y advierten del riesgo de forzar a más años de escuela a quienes no quieren seguir.
Esa es la posición que defiende Francisco Alonso, representante de los directores de los institutos asturianos, que cree que, a falta de que la propuesta se defina, «puede ser una bomba de relojería mantener en los centros a gente que no tiene ningún interés en seguir estudiando ni está motivada, además de «muy contraproducente para el sistema educativo».
«Si ya tenemos problemas para mantener a algunos chavales en el instituto hasta los 16, imagínate hasta los 18», subrayó Alonso, en la misma línea de lo que sostienen sindicatos como CSIF. Su portavoz, Gerardo Domenech, afirmó que «la ampliación de la escolaridad hasta los 18 no es la solución a los graves problemas que presenta nuestro sistema educativo como el fracaso escolar o las conductas disruptivas», sino que «podría agravarlos».
ANPE, por su parte, apuesta por un Bachillerato de tres años y considera «imprescindible una verdadera reforma de le educación, pero matiza que esta etapa «no es ni puede ser obligatoria». Pero también hay quien felicita al Gobierno por una idea que ha conseguido poner de acuerdo a los padres de la pública y la concertada. Es el caso del portavoz de la CONCAPA en Asturias, José Manuel Martínez, que la considera «muy positiva» y que sostiene asimismo que «debe ir acompañada de una reforma del sistema».
El representante de la Federación Miguel Virgós, Jesús Fernández, cree que «habrá jóvenes mejor formados». «Es preferible que tengan una formación profunda a que se pongan a trabajar en cualquier cosa, lo que a la larga genera frustración y repercute en toda la trayectoria vital».