Son nueve nombres y ocho marcas, con propuestas muy dispares y un punto en común: Asturias. Todos ellos firman moda hecha aquí para ser vestida fuera y dentro del Principado y todos viven de sus diseños. La fía de Lola, Mónica Cordera, Noelia Gonzalo, La Perdición de Eva, Carmen Nieto, Raúl Herrero, Nuria Onís y Virginia Abzueta firman la ropa que ayer desfiló en la pasarela Gijón Moda en el Museo del Ferrocarril. Algunos se estrenaban; otros llevan ya años subidos al tren de la moda. En sus vagones siempre hay y siempre habrá público porque lo que ofrecen es diseño y, sobre todo, exclusividad. Como muestra un botón, si usted adquiere un vestido firmado por Mónica Cordera, villaviciosina de 22 años, puede que nunca encuentre a ninguna mujer vestida con uno igual. Como mucho puede haber treinta idénticos distribuidos por otras tantas tiendas de toda España. «El cliente compra diferenciación, es consciente de que compra un vestido en edición limitada», sostiene esta jovencísima diseñadora que vende su ropa 'on line' y en tiendas multimarca de todo el país. Ayer presentó en Gijón una colección inspirada en las ilustraciones europeas de principios de siglo, es decir, fotografías en blanco y negro que luego se pintaban a mano. Sus vestidos, en colores neutros, son cortitos y aniñados y también versátiles, con tacón, para salir, y sin él, para ir a trabajar.
No es fácil buscarse la vida en Asturias en el mundo de la moda porque no existe industria, pero es posible. «El que quiere puede», señala Carmen Nieto, también de Villaviciosa y también de 22 años, que con 16 años empezó a diseñar bisutería y bolsos y hace dos comenzó con las colecciones de ropa. Su colección, inspirada en la elegancia de las mujeres parisinas con formas y patrones de los años 40, 50 y 60, es para una mujer elegante, con mucho negro, béis, granate y tejidos como algodones, gasas y terciopelos.
Ellas son las benjaminas de un grupo en el que la veterana es Montserrat Andrino, de 50 años, el 50% junto a Graciela Colodrón, de 32 años, de la Perdición de Eva, una firma mierense con tienda en la capital del Caudal. Ellas cubrieron todos los flancos en el desfile de ayer, con ropa para mujeres de los veinte a los cincuenta, en distintas tallas y para diferentes momentos, desde un vino a una Comunión o una fiesta. Es la suya una colección muy femenina y ponible con patrones muy elaborados. Ese es el producto de su marca, que ahora sólo se vende en su tienda de Mieres, pero que esperan poder llevar a otros establecimientos españoles en breve. Ellas han hecho de la versatilidad su gran mérito: venden su marca, otras firmas y ofrecen confección a medida. Así, dicen, se puede vivir de la moda en Asturias.
Mimo y exclusividad
Hay que especializarse, ofrecer lo que nadie ofrece, tratar al cliente con mimo. Esas son las bazas del diseño y también las del único hombre del desfile, Raúl Herrero, con tienda en Llanes y 32 años. Su colección, noche y novia, con negros y gamas de rojos para la fiesta y blanco roto para pasar por la vicaría. «No es fácil hacerse un hueco en este mundo, se consigue a base de hacer un producto de calidad, atender a la clienta, a sus gustos, que sepa que lleva un traje pensado para ella con el que se va a sentir cómoda», afirma.
El diseño es, además de originalidad, calidad y artesanía. Las producciones son muy pequeñas y los vestidos suelen estar hechos en pequeños talleres y con calma. Lo sabe bien Marta Martínez Galán, de 27 años. Ella es la Fía de Lola. Con tienda casi recién estrenada en Oviedo, estudió en Galicia y trabajó para Purificación García y Carolina Herrera antes de decidir emprender aventura en solitario. Presentó una colección de colores muy vivos, con sedas, puntos y lanas y con vestidos de inspiración baby doll. «Es difícil competir, pero la gente está cansada de ir todos vestidos igual», dice esta diseñadora que es, efectivamente, la fía de Lola.
Salir fuera
Marta se estrenaba en los desfiles de Gijón, pero Noelia Gonzalo es toda una veterana. Ovetense afincada en Gijón de 31 años, su firma NG Xclusive presentó anoche una selección de trabajos de anteriores colecciones, con prendas muy básicas y muy ponibles. Enganches de tirantes, lazos en los hombros y los cuadros son algunos de los elementos comunes de su propuesta. Ella, que ya tiene tablas, sabe que para vivir de la moda en Asturias hay que tener una «empresa muy asentada» y ampliar horizontes, es decir, una distribución muy amplia. No basta con vender aquí. También sabe Noelia que las cosas en los últimos años han cambiado a mejor: «Este año he visto mucha más calidad en los trabajos presentados», dice, y relata después que pasarelas como las de Gijón han servido para dar madurez a los diseñadores de aquí.
Virginia Abzueta es también veterana. Nacida en Venezuela hace 44 años, tiene tienda en Gijón desde hace siete. Presentó colección con nombre francés, 'Ma liberté', inspirada en los años cincuenta y con volúmenes. «Tiene mucho trabajo manual, mucho abalorio...». Son vestidos muy elaborados porque, como Raúl Herrero, Virginia dedicó los ocho modelos que podía presentar cada diseñador en el desfile a las novias y los trajes de fiesta. No le va mal el negocio en Gijón, dice que han tenido buena respuesta del público y sostiene que la clave del éxito está en que «en Asturias, como en cualquier parte del mundo, a la gente le gustan las cosas buenas, las que son diferentes, las hechas con mimo y con gusto».
El quiz de la cuestión está ahí, en ofrecer un producto diferente al de las grandes cadenas y a unos precios que no son los de Armani, aunque, evidentemente, tampoco pueden ser los de Zara. Nuria Onís, de 38 años, es de las que mejor conoce como funcionan las cosas en este mundo. Con tienda en Siero y desde los 19 años trabajando en esto, señala que para vivir del diseño en Asturias hay que pasar el túnel del Negrón. «Se puede vivir, pero hay que salir mucho fuera», señala. Es un caso. Ella ha trabajado en cine y televisión y eso ha hecho que sus creaciones evolucionen con las experiencias vividas. Anoche dejó ver en su colección toda la inspiración del cine, con una colección basada en el siglo XVIII con materiales muy especiales, largos, cortos, volantes, mucho estampado, brillos... «Muy escandaloso», en sus propias palabras.
Nuria Onís pone la mirada en el futuro de la moda asturiana y lo hace con el optimismo como aliado. ¿Hay cliente de diseño en Asturias» «Se está creando clientes, sí, yo soy muy optimista, porque la base de todo es creer».