Un bosque apartado, un vecino que disfruta de una tarde soleada recogiendo setas, una extraña aparición de una mujer maniatada y amordazada, que desaparece del lugar en cuestión de minutos, y una investigación policial de la que no trasciende casi nada. Son los ingredientes de una historia que mantiene en vilo a los vecinos de Cancienes y Solís desde el pasado martes y que arroja algunas luces y muchas sombras a medida que transcurren los días.
P. S., el vecino que encontró a la mujer maniatada en el monte de La Cruciada, ratificó el viernes a este periódico su versión de los hechos. Asegura que estaba tranquilo en su declaración e insiste en que vio a una persona maniatada y amordazada en el suelo junto a un vehículo. En Cancienes y Solís nadie duda de la veracidad de su testimonio. Ni siquiera la Guardia Civil lo hace, a pesar de matizar que su relato es impreciso y que ofrece pocos datos concretos para la investigación. No obstante, la policía judicial de la Comandancia de Gijón está investigando la posible relación de los restos de cordones de zapatos y las huellas de tacones encontradas en el lugar con la persona o personas que vio el vecino de Solís.
Pero aún no se encuentra respuesta para algunas preguntas. ¿Qué hacía una mujer maniatada y amordazada en una pista forestal? Si se trataba de un hipotético secuestro, ¿por qué no hay constancia de una denuncia de desaparición de una joven? ¿Y por qué no había nadie en el lugar cuando regresó el vecino acompañado de la Guardia Civil?
Según ha podido saber LA VOZ, la investigación se centra en intentar localizar a la persona que vio P. S. en la tarde del martes. Se barajan varias hipótesis, pero cada vez toma mayor fuerza la de determinadas prácticas sexuales que podrían estar realizando una o varias personas en el monte de La Cruciada cuando fueron sorprendidas por el vecino de Cancienes. Su reacción nerviosa al abandonar el lugar habría permitido a esas personas irse sin tener que dar explicaciones.
Prostitución
De hecho, según ha podido saber este periódico, se han incluido en la investigación determinados círculos de prostitución, con el objetivo de esclarecer si lo que vio el vecino de Cancienes fue algún tipo de práctica sadomasoquista.
No se trata de una hipótesis descabellada, ya que, según parece, en ese tipo de prácticas sexuales está en auge la contratación de servicios a prostitutas que incluyen prácticas sadomasoquistas en zonas al aire libre.
En Asturias, existen varias páginas en internet en las que mujeres ofrecen todo tipo de servicios vinculados al sadomasoquismo. Esas web muestran, incluso, fotografías y vídeos grabados en acantilados, aparcamientos y zonas de bosques abandonadas. En ese material se pueden ver casos de personas amordazas y maniatadas, en los que los protagonistas son mujeres, pero también hombres. En este sentido, según aseguró a este periódico la Guardia Civil el pasado jueves, hay que recordar que se calificó la declaración de P. S. como «imprecisa» en cuanto a la descripción de la persona que vio maniatada y amordazada en el monte.
El extraño suceso sigue sin resolverse, aunque hay quienes añaden a las sombras del caso preguntas sobre la mujer que vieron los vecinos horas después apoyada en dos guardias civiles, y que, según el instituto armado, era una agente que no podía caminar porque llevaba tacones.