El martes, 3 de noviembre, por la tarde, los asturianos en general y en primer lugar los que tenemos el honor de formar parte de los órganos de gobierno de la Caja, recibimos con enorme satisfacción la noticia de que el Banco de España había escogido a nuestra entidad para integrar a Caja Castilla-La Mancha. Posteriormente, pudimos ver reflejadas en todos los medios de comunicación ayer, miércoles, junto a la noticia desarrollando tan decisivo e histórico acontecimiento en la historia financiera de Asturias, los editoriales de dichos medios felicitándose por lo ocurrido y el apoyo de todos los portavoces políticos, sindicales y empresariales.
No es para menos. Simplificando mucho la cuestión, diremos que cualquiera que esté mínimamente al tanto de los retos que tiene que abordar el sistema financiero español sabe que cualquier entidad que aspire a sobrevivir a medio plazo necesita tener un mínimo tamaño que le permita competir, y en este momento la Caja no tiene ese tamaño. Con la integración de CCM damos un paso decisivo en ese camino. Y si además resulta que es nada menos que el Banco de España quien nos escoge como la mejor opción por nuestra solvencia y buena gestión, ¿no es para estar satisfechos y orgullosos?
Pues hay quien piensa que no. Y es nada menos que el ex vicepresidente del Gobierno, señor Álvarez-Cascos, que se despacha con un artículo en el que, entre otras lindezas, achaca esta operación a «una ocurrencia» de la dirección de Cajastur y exige responsabilidades por la misma a todo bicho viviente.
Entre sus afirmaciones hay dos que no quiero dejar pasar. La primera, que achaca la burbuja financiera (e inmobiliaria, añado yo) a «imprudencias y excesos». Pues claro, pero, ¿de quién? ¿Ya no se acuerda cuando era ministro del ramo y decía aquello de que no había que preocuparse por el precio de la vivienda porque se vendía todo? La segunda: defiende a las cajas como «instituciones entrañables», «sin ánimo de lucro», «insustituibles instrumentos de ahorro, creación de riqueza y acción social y cultural». Totalmente de acuerdo, pero entonces, ¿por qué no dice nada de la propuesta hecha hace unos días por su jefe el señor Aznar de que hay que privatizarlas?
Podemos pensar que las opiniones del señor Cascos son irrelevantes y que sólo busca protagonismo de cara a un hipotético regreso a la actividad política. Pero no nos lo tomemos a broma. El proceso de integración de la Caja con CCM sólo acaba de empezar y tiene que superar procesos como la aprobación del mismo por las asambleas de ambas entidades con unas mayorías cualificadas, y para ello lo que haga el PP aquí y en Castilla-La Mancha es decisivo. Y no olvidemos que el PP castellanomanchego está presidido por María Dolores de Cospedal, secretaria general de PP nacional, como lo fue Cascos, y a la que le gusta enredar con la CCM tanto como a Esperanza Aguirre con Caja Madrid.
Esperemos, por el bien de nuestra Caja, y por lo tanto de Asturias, que se imponga el sentido común y el unánime respaldo de la sociedad asturiana a esta operación. Pero no nos confiemos.
Jesús Morales es miembro de la Comisión de Control de Cajastur