La adjudicación de CCM a Cajastur sólo cinco días después de haberse cerrado el plazo de presentración de ofertas puede acelerar la integración de la caja manchega en la estructura de la entidad asturiana. Inicialmente, se preveía que las asambleas extraordinarias de ambas cajas se celebrarsen a lo largo del mes de enero o primera quincena de febrero, pero ahora el proceso podría quedar finiquitado antes de las Navidades. Así, al menos, se lo trasladó la dirección de CCM a los sindicatos en una reunión celebrada ayer en Madrid con los directores generales, en la que se les comunicó que la integración se hará «de la manera más rigurosa pero en el menor tiempo posible», según dijo Carlos Jiménez, de UGT.
Cajastur, de hecho, inició ayer el proceso de integración con una primera reunión del presidente, Manuel Menéndez, con los responsables de CCM. Además de analizar el esquema de la compra, se abordó el calendario y método de trabajo para poner en marcha la absorción de los activos de la caja manchega por Liberta.
Posteriormente, está previsto que Cajastur se reúna con los sindicatos para abordar uno de los aspectos más complejos de la operación: el traspaso de los 2.900 empleados de CCM a Liberta. Las centrales sindicales, en este sentido, mostraron ayer sus «dudas y reservas» sobre el esquema diseñado por la absorción y anunciaron que pedirán a la entidad asturiana un protocolo que garantice el mantenimiento de las condiciones laborales de la plantilla. «No sabemos si pasaremos a depender del convenio de cajas o de la banca, qué ocurrirá con el plan de pensiones e incluso con la obra social y cultural de la caja», opinó el responsable de UGT, quien advirtió de que en caso de que «las dudas» no que den suficientemente aclaradas votarán en contra de la absorción en la asamblea.
Fernando Botica, de CC OO, apuntó que lo más importante es que se salve el mayor numero de empleos y que cuestiones como la naturaleza jurídica de la entidad -en referencia a la desaparición de la caja como entidad financiera- «son secundarias».
«Hay muchos cabos sueltos», añadió Carlos Jiménez, quien desveló que los actuales administradores de CCM les han asegurado que Liberta será «un banco de cajas», es decir, con mentalidad de caja de ahorros.
Los sindicatos también exigirán a Cajastur compromisos para que el estatus de Liberta, donde CCM tendrá el 25% del capital, no se altere al menos durante «un periodo de diez o quince años». Esto es así, explica, porque Liberta, al ser un banco, puede salir a bolsa cuando Cajastur lo quiera con lo que se alteraría la configuración de la entidad y se pondría en riesgo la participación de la caja manchega. En cuanto al modelo por el cual CCM asumirá todo el coste de su saneamiento, Jiménez opinó que «Cajastur sólo pone liquidez, nada más». Y advirtió de que si Caja Castilla-La Mancha -que no tendrá actividad financiera al traspasar sus activos a Liberta- no puede retribuir las cuotas participativas que emita, éstas podrían convertirse en acciones y, por tanto, poner en peligro lo poco que quedará de la caja actual.