El funeral será hoy a las cuatro de la tarde en la iglesia parroquial de San Roque, y acompañarán hasta el cementerio al féretro de Ignacio Noriega las notas del Pericote. Serán su compañero durante doce años, Manolín Vela, y su relevo a la gaita, Pablo Torrescano, quien pongan la melodía para despedirle. El gaitero Hevia, uno de sus discípulos, también interpretará en la ceremonia 'Bendita la reina', una de sus piezas favoritas. «Me había pedido que la tocase en su entierro, y él dijo que me tocaría a mí el Pericote si yo fallecía primero», comentaba ayer el músico maliayo.
Porque las reacciones a su fallecimiento no se han hecho esperar. La alcaldesa de Llanes, Dolores Álvarez Campillo, tras destacar lo doloroso de su pérdida, dijo que «nos queda el consuelo de haberle homenajeado en vida hace sólo unos días, durante el festival Llanes al Cubo, y de haberle dado su nombre a una calle, sabemos que le hizo mucha ilusión. Es una pérdida durísima para todos los llaniscos».
El propio José Ángel Hevia recordó que «era uno de los últimos viejos maestros que quedaban, pero sobre todo un amigo. Hay que darle un abrazo muy grande a su familia y a Manolín Vela, que estuvieron con él cuidándole como si fuesen sus hijos hasta el final». Fue precisamente Manuel Vela, el de Poo, el último en hablar con el Gaiteru de San Roque. «Para mí era como un padre, me enseñó a andar por la vida sin desviarme del camino correcto, y como músico se pierde al último gaitero antiguo. Con él se va para siempre el 'toque del Oriente', una forma de tocar pausada y muy limpia que era imposible de imitar».
También Xuacu Amieva tuvo un recuerdo para él, de quien dijo que «tenía los conocimientos de la tradición antigua, heredados del gran Manolo Rivas, el gaiteru de La Portilla, además de surtir a todos los gaiteros asturianos de los fuelles de cabritu que el mismo curtía». Añadió que «conservó en su memoria la misa de gaita llanisca, una de las pocas que pervivieron en Asturias».
El director de la Banda de Gaitas La Raitana, el gaitero Flavio Rodríguez Benito, le describía ayer como «una de las últimas joyas de la gaita. Todo lo que hacía lo hacía con amor, y eso se notaba en su música». Y es que en todos los ámbitos relacionados con la cultura y el folclore asturiano se ha recibido con tristeza la noticia de su muerte. Esta tarde, en su funeral, está prevista la presencia de muchas de sus figuras, incluida una representación de las diferentes escuelas de música tradicional de Asturias. Se espera también, entre otros, a Ricardo Soberado -gaitero y flautista del grupo El Sueño de Morfeo-, el tamboritero Manolín Durán, Vicente 'El Pravianu' o Alberto Varillas. Las gaitas sonarán hoy en San Roque en memoria de uno de los grandes.