Avilés y Cudillero buscará esta tarde en Los Tarronales (15.45 horas) su tercera victoria consecutiva. Los pixuetos han ganado, consecutivamente, al Gijón Industrial y al Condal, en Noreña, reponiéndose de esa forma de la goleada sufrida en Langreo, cuyo resultado ha significado un punto de inflexión para los de Blas García. Por su parte, el Avilés ha encontrado la regularidad en forma de victorias contra el Covadonga, en Oviedo y ante el colista Astur. La vuelta a la defensa de Iván Miranda les ha hecho ganar en seguridad atrás, y aunque Muñiz dudaba si incluir en el equipo titular a Lozano, es muy posible que el técnico castrillonense se decante por mantener en el centro de la defensa a Labrado, un jugador muy importante a balón parado para el Avilés. Se encarga de sacar córners y faltas laterales, así que la lógica dicta que en un campo tan especial como Los Tarronales, puede ser una pieza importante.
Zeus volverá ser la referencia arriba por la lesión de Héctor. Buscará marcar su primer gol a domicilio con los blanquiazules y lo hará acompañado del hombre más en forma en el ataque blanquiazul, Diego Rúa. El resto del equipo titular se mantendrá inalterable, con Goyo recuperando su puesto de lateral, Mimi y Serrano manejando la zona ancha y Fer y Jito en las bandas.
Por su parte, Blas García deberá recomponer el equipo por las bajas de Pablo, Tomás y el sancionado Borja. Imaz es duda y Boli volverá a jugar tras su lesión en un tendón del pie. Estrenan convocatoria los juveniles Diego y Codina.
El campo estará pesado
Si algo preocupa a estas horas a ambos entrenadores es el estado que presentará Los Tarronales esta tarde. Por un lado no ha dejado de caer agua en toda la semana, lo que ya habrá perjudicado mucho el terreno de juego, pero si a eso se le suma que ayer se disputó un partido de fútbol base, imaginarse que estará embarrado y en malas condiciones no es ningún mérito.
De todos modos, Blas aseguraba ayer que el campo está mejor cuando llueve: «El agua no le viene mal. Se pone más blando y eso facilita el juego más que cuando está seco, que se muestra muy duro e irregular. Le viene bien el agua, pero no tanta como ha caído», expresaba el técnico avilesino de los pixuetos.
El terreno de juego de Los Tarronales marca inequívocamente el estilo que se debe adoptar para jugar en este campo. Blas lo sabe y se lamenta de que los más perjudicados están siendo ellos: «El campo es el que es, nosotros nos peleamos cada quince días con ello y los más perjudicados siempre somos y seremos nosotros».
El derbi tiene ingredientes suficientes para pensar en un choque disputado. El Avilés tiene la oportunidad, en caso de victoria, de pasar al Cudillero en la clasificación e instalarse en los puestos templados de la tabla. El Cudillero buscará un nuevo triunfo para crecer como equipo.