Las licencias ilegales que el anterior alcalde concedió a su mujer para rehabilitar una cabaña y un llagar en la Reserva Natural Parcial de Covarosa quedarán definitivamente denegadas y rechazadas en la Comisión Municipal de Gobierno que el Ayuntamiento de Ribadesella tiene programada para el martes 24 de noviembre. Ese será el paso previo a la firma de la orden de demolición. Una resolución municipal que podría llegar un poco tarde, ya que el propio interesado, el ex alcalde José Miranda, iniciaba hace unos días las labores de derribo. Según el concejal de Urbanismo, «Miranda no nos quita ningún peso de encima porque nuestra obligación es la de seguir la tramitación del expediente desde un principio, como si acabaran de presentarnos la solicitud y posteriormente comprobar y supervisar que se cumple con la demolición», afirmó Francisco Vázquez.
El concejal entiende la posición adoptada por el ex regidor, «porque si se llega a un derribo por parte del Ayuntamiento o de la CUOTA todo quedaría reducido a escombros, nada se podría aprovechar». Miranda inició la demolición por su cuenta para aprovechar así los materiales que pueda reutilizar en un futuro. «Aquí cada parte debe cumplir con sus obligaciones», añadió Vázquez. Y al Ayuntamiento le toca cumplir con las suyas. Desde que existe una sentencia firme en el caso Covarosa, el Consistorio recibió dos requerimientos de la CUOTA instándole a proceder a la demolición. El primero en el mes de mayo. El segundo a finales de octubre. «Nos daban un mes de plazo cumplir con la orden, pero ellos tampoco actuaron. No lo estamos haciendo con demasiada prisa porque estamos ante un caso muy farragoso en el que hubo muchos pronunciamientos judiciales y todo está en manos de nuestros servicios jurídicos», explicó Vázquez.
No obstante, el concejal de Urbanismo cree que después de seis años de conflicto, «es hora de ponerle punto final». Y la única forma de hacerlo pasa por devolver el paraje de El Corberu a su estado original, sin llagar y sin cabaña. Dos construcciones que no desentonaban en el entrono, pero que se levantaron al margen de la ley vigente. «Al igual que tampoco podemos hacer una construcción en la Plaza Nueva por muy bonita que sea, tampoco se puede construir ni cambiar los usos en ese paraje de Covarosa, un suelo no urbanizable de especial protección. Así que por muy bien que estén hechos, y aunque estuviesen firmados por Calatrava, si son ilegales deben demolerse y dejarse como zona verde», añadió el concejal. Francisco Vázquez cree que con esa decisión «ni se gana ni se pierde, sólo se cumple con la legalidad».
El caso es que entre que el Ayuntamiento y la CUOTA no se dieron demasiada prisa en hacer efectiva la demolición, el ex alcalde de Ribadesella se les adelantó con el derribo parcial de los inmuebles declarados ilegales. Y, cosas de la Administración, el cauce legal continúa, a pesar de que cuando se dé la orden, Miranda ya no tendrá con total seguridad nada que derribar.