Una imagen vale más que mil palabras. Puede que la restauración de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, en Corao (Cangas de Onís), no sea el proyecto soñado por todos los amantes del arte románico pero, a la vista de las fotos que posee el Archivo Más, datadas entre 1918 y 1976, el templo ha pasado por momentos mucho peores. Es algo en lo que en varias ocasiones han hecho hincapié los distintos responsables de la Dirección General de Patrimonio.
Las últimas críticas a la gestión del enclave venían de manos del Partido Popular hace menos de un mes. «Más que una restauración, esto es un mal tuneado», comentaban los diputados conservadores Juan Ángel Bustillo y Emilio Pérez Cueva. Y no sólo eso, llegaban a afirmar que el edificio religioso «está pasando los peores momentos de su historia». Estas fotografías demuestran que hubo tiempos mucho peores, pero lo cierto es que los últimos trabajos de restauración iniciados en 2005 no han sido todo lo efectivos que se esperaban. Primero fue el asunto del estuco de color amarillo, que indignó a los miembros de la Asociación Cultural de Abamia. No dudaron en pedir su retirada inmediata. Con el tiempo, la capa aplicada en la fachada se ha ido resquebrajando y mostrando desconchados. Y no sólo eso. Muchas zonas presentan humedades, dejando un color poco convincente y nada uniforme en la fachada. Además, ya hay quien ha dejado mensajes quejándose de la situación. Para colmo de males, las bajantes de cobre, las ventanas colocadas en los huecos que dan luz al templo, la propia puerta de entrada y hasta los elementos ornamentales del exterior hacen de Abamia un lugar, cuando menos, diferente al que siempre fue.
Se han aprobado dos partidas que suman unos 100.000 euros para poner fin a las críticas y restaurar de forma definitiva el templo. Sin embargo, el director de Patrimonio, José Luis Vega, mostraba hace unos meses su pesimismo respecto al asunto y aseguraba que los trabajos están «bloqueados por cuestiones administrativas». Es más, a falta de un acto de conciliación con la empresa que en su día realizó la primera actuación, Vega aseguraba que la única opción pasa por llevar el caso a los tribunales. Y es que los servicios jurídicos del Principado consideran que se debe dar por cerrado el contrato anterior antes de iniciar otro.