Fatih Akin se dio a conocer en 2004 con 'Contra la pared', aquella historia de un amor imposible entre dos turco-alemanes de diferente edad necesitados de una nueva vida. Acto seguido nos brindó un documental notable, 'Cruzando el puente: los sonidos de Estambul' (2006), centrado en Alexander Hacke, bajista de la vanguardista banda alemana Einstürzende Neubauten, a la caza de inspiración musical. Luego vino el filme de su confirmación definitiva, 'Al otro lado' (2008), segunda entrega de su trilogía dedicada al amor, la muerte y el diablo.
Ali, Nejat, Susanne, Ayten, Yeter, Lotte. Dos hombres, cuatro mujeres. Seis personajes, seis puntos de vista. Poco a poco todos ellos se apartan del camino que se habían trazado en un principio, llamados como se sienten a indagar con mayor ahínco -en pos de una nueva conducta moral, de una nueva piel- los espacios de sus respectivas filiaciones.
Alemania, Turquía. Dos países, dos mundos. Uno está en el seno de la nueva Europa, el otro aspira a formar parte de ella. Fatih Akin, cineasta alemán de padres turcos, construye una enorme Tierra de Nadie entre ambas naciones, en la que cada uno de sus personajes principales evoluciona de modo diferente, lejos del esquematismo reductor que no pocas veces lastra las tramas corales con yuxtaposición de perspectivas.
'Al otro lado' nos embarca en un viaje emocionante, nada lacrimógeno pese a su buen puñado de momentos conmovedores (¡esa Hanna Schygulla llorando la muerte de su joven hija en la soledad de una habitación de hotel!), hacia la búsqueda de uno mismo y del otro, sobre la base del drama y de la doble identidad cultural. Viaje cuyo resultado se traduce en un relato polifónico de gran sutileza, donde los rostros y los silencios importan tanto -si no más- como las palabras, dado que éstas no son en realidad tan necesarias para comunicarse más allá de las fronteras. El propio Fatih Akin demuestra saber expresar cosas complicadas por medio de un lenguaje simple, dentro de este filme complejo, pero paradójicamente ligero, con una fluida estructura narrativa de destinos cruzados, a tono con su inteligencia temática y la limpidez absoluta del discurso.