La grúa retirará un coche de las calles de Oviedo cada 26 minutos el año que viene, incluidos festivos, las horas nocturnas y los meses de verano. El cálculo se deduce de la estimación hecha por los servicios municipales para establecer el coste del arrastre y el depósito de los vehículos. Al Ayuntamiento le cuadran las cuentas en 19.000 coches en 2010, a razón de 75 euros por cada enganche, 5 más que el año pasado (un 7,1% más) y 25 euros más (un 51%) que en 2004. Y la grúa, insisten los técnicos, es deficitaria.
Los cálculos que lo justifican son sencillos. El servicio de retirada de vehículos está privatizado en manos de FCC para los próximos 8 años. La empresa estima que, en 2010, sus costes alcanzarán casi los 1,9 millones de euros. Cada uno de los 19.000 coches que se retirarán sale a 99,89 euros, pero la tasa 'sólo' es de 75 euros. El Ayuntamiento 'pierde' casi 25 euros por cada vehículo que engancha la grúa. Deficitario.
Lo que no entra en las cuentas del servicio son las multas. Ese dinero, entre 60 y 150 euros por sanción por estacionamiento indebido, lo ingresa el Ayuntamiento y no cuenta para el cálculo del coste de la grúa. El año pasado se presupuestaron 2 millones de euros de ingresos por multas.
Zona azul
Las previsiones son esas, pero el Ayuntamiento se ha encontrado ya este año con un problema para cumplirlas. En junio, el Congreso de los Diputados aprobó la nueva ley de Tráfico que, cuando entre en vigor, prohibirá a la grúa retirar los vehículos de la zona azul, lo que reducido la expectativas a final de año entre un 5 y un 10% y dejará los coches retirados en 2009 alrededor de los 19.000.
Eso sí, lo que no ha parado de crecer son las multas. Si el número de coches que circulan por Oviedo se duplica, lo lógico es que aumenten en la misma o parecida proporción otros factores vinculados: se tardará el doble en aparcar, se consumirá el doble de gasolina, habrá el doble de atascos. Pero en el caso de las multas no se cumple. El parque móvil de la ciudad casi se ha duplicado en los últimos 20 años. Pasó de 66.030 vehículos en 1988 a 110.604 el año pasado, según recoge la memoria del Área de Seguridad Ciudadana. Sin embargo, las 2.278 multas impuestas hace dos décadas se han convertido en 21.745, prácticamente diez veces más de lo esperado.
El resumen del servicio recoge un detalle de las sanciones de tráfico impuestas en los últimos 21 años, y contiene algunas de las claves del aumento desproporcionado de las multas de tráfico. Éste no ha sido lineal, sino que el índice avanza a saltos. En los cuatro primeros años de Gabino de Lorenzo como alcalde, en pleno plan de peatonalización del Antiguo, las sanciones crecieron un 150% al año de media. Los coches abandonaron el centro histórico de la ciudad a golpe de 'receta' apuntada en el boletín de sanciones. Los incrementos porcentuales siguientes fueron mucho menores.
A la hora de denunciar a los infractores, la Policía Local juega en casa. El año pasado multó a 897 conductores en la carretera de Rubín, casi sin salir del cuartel, ubicado en la misma vía. Es la calle con más denuncias, seguida por la calle Lena (691), en Monte Cerrao, y General Elorza (578). Según la memoria, hay dos zonas «peligrosas» que concentran el mayor número de sanciones: El Cristo y La Ería. En la primera, calles tan cortas como Joaquín Villa Cañal vieron poner más de 468 sanciones. En la segunda, la proximidad del depósito de la grúa concentra la mayor parte de los arrastres.