Lo consiguieron. Los cuatro detectores del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) lograron captar las primeras colisiones de partículas. En esta ocasión los haces que se hacen circular por la inmensa estructura construida en el subsuelo de Ginebra chocaron tan sólo «al 0,45 sobre 7» de la potencia máxima que se prevé alcanzar en el futuro: «La energía conseguida el lunes es similar a la de un portaaviones desplazándose a 20 kilómetros por hora, pero concentrada en el tamaño de la quinta parte de un pelo». Imagénense un tren con 2.000 vagones y en cada uno de ellos cien mil millones de protones: «Esa energía llevaban los haces».
Lo que vendrá a partir de aquí, cuenta una de las «aproximadamente 10.000» personas que han trabajado en el THC, «es física con mayúsculas». Se trata de Javier Cuevas, director del Grupo de Física Experimental de Altas Energías de la Universidad de Oviedo, que se encarga, junto con un equipo de otras trece personas, de analizar los resultados de uno de los cuatro detectores del LHC.
Para ellos, el mayor problema hasta ahora era poder manejar toda esa energía: «lo que hemos logrado es equivalente a si yo me subo al tejado de la facultad en Oviedo y tú te subes al de una casa en Siero, comenzamos a lanzar alfileres y logramos que choquen a mitad de camino, cabeza con cabeza».
En enero, eso sí, pretenden alcanzar «el récord del mundo de la energía más alta jamás conseguida», lo harán al hacer que ambos haces colisionen a 2,4 Tera electrón Voltios (TeV) de potencia. El objetivo en 2014 será llegar al «máximo del acelerador», 14 Tev. Se podrá en este camino y en los «próximos 20 años» aprender mucho más. El campo de la física podrá acercase, por ejemplo, al conocimiento de la materia oscura: «conocemos de que está hecho algo más del 4% del universo, del 95% restante, no sabemos nada. Tiene que estar hecho de algo, quizás descubramos esto».
Quizás, también, pueda certificarse que ocurrió en el Big Bang, porque gracias a lo que los científicos han creado «nos hemos acercado al Big Bang un picosegundo», es decir, la billonésima parte de un segundo, «no se puede estar más cerca».
Curar tumores sin daño
La precisión era similar a lanzar alfileres entre Oviedo y Siero y que chocaran en el medio. «Esa tecnología aplicada a los tumores hará que se luche contra ellos sin dañar el organismo sano». Eso puede hacerse.
También gracias a los superconductores, empleados para lograr hacer funcionar el acelerador, podrá avanzarse en el desarrollo sostenible. Y es que desde 1984 «la tecnología más puntera ha sido empleada en el LHC». Para muestra, un botón: las imágenes que ahora analizan los científicos tienen 100 megapíxeles tridimensionales, se disparan 40.000.000 por segundo.