El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), conocido como recibido del catastro, se ha convertido en la principal fuente de ingresos del Ayuntamiento de Ribadesella. La caída de los ingresos procedentes de las tasas e impuestos de la construcción y la desaparición de otros gravámenes empresariales como el relacionado con las actividades económicas, han convertido al IBI en la lancha de salvación para la economía municipal. Este año el Ayuntamiento recaudará 1,3 millones de euros por este concepto. Por ese motivo, el equipo de gobierno es contrario a cualquier modificación puntual del mismo. Así lo reconoció ayer el alcalde, Ramón Canal, durante el encuentro que mantuvo con Carlos Piélagos, vecino de Collera y uno de los muchos afectados por el 'catastrazo'.
El que fuera alcalde de Ribadesella, y en la actualidad ocupa un asiento en la ejecutiva de la Agrupación Socialista Riosellana, Carlos Piélagos, se entrevistó con el regidor a título personal y como «un afectado más por la brutal subida del catastro». En su caso particular ha pasado de pagar 80 euros por todas las fincas de su propiedad, a tener que desembolsar este año 1.600 euros. El año que viene más y así sucesivamente hasta completar los diez años establecidos en la nueva ley. Como ejemplo puso una finca que el año pasado, con la nueva revisión catastral, quedó valorada en 64.929 euros, con lo que el impuesto se le situó en 422 euros. Esa misma finca subió este año su valor catastral hasta los 77.375 euros, situando el IBI en 502. «Y así seguirá subiendo durante un período de diez años hasta alcanzar el valor total catastral en el que está tasada, por lo que dentro de una década tendré que pagar un recibo de 994 euros por esta única finca», afirmó. El impuesto subirá por encima del 100% en sólo diez años, con subidas anuales superiores al 20%.
Carlos Piélagos le pidió ayer al alcalde que escuche la voz de los vecinos de la zona rural y evite esas constantes subidas. Para ello reclamó la modificación progresiva del índice corrector que aplica el Ayuntamiento a la hora de calcular el IBI, índice actualmente situado en el 0,65%. «De esta manera el índice bajará según vaya subiendo el valor catastral de las fincas y los vecinos no se encontrarán con subidas tan altas en el recibo. Y no sólo eso, el Consistorio de Ribadesella tampoco perderá poder adquisitivo, porque de lo contrario el año que viene recaudará 300.000 euros más con este impuesto», explicó Piélagos.
Los habitantes de la zona rural del concejo de Ribadesella están dispuestos a asumir subidas razonables en torno al IPC o incluso ligeramente mayores, «pero de esta manera es como si nos obligaran a pagar una renta por nuestras propiedades». Piélagos comparó la situación con la reiterada frase de Jerónimo Granda, «la propiedad no existe». «No me cabe en la cabeza que esto ocurra en un Estado de Derecho como el nuestro. Más bien parece propio de una política marxista, leninista o comunista», añadió.
Aliado
Carlos Piélagos se convierte así en un fuerte aliado para la nueva Asociación de Vecinos de la Zona Rural del concejo de Ribadesella, colectivo que en breve espera ser recibido por el alcalde. Tampoco admitió como excusa el hecho de que el actual coeficiente se haya subido durante la pasada legislatura, «porque ahora estamos en otra legislatura y bajo un Gobierno de distinto color». «Así que la mejor noticia que nos puede dar el alcalde de cara a 2010 es la aprobación de una rebaja en ese índice para que los aldeanos no nos convirtamos en los paganos del Ayuntamiento. Y si no pueden gastar más, que gasten menos. Que se aprieten el cinturón como hacemos los demás», reclamó
Los habitantes de la zona rural son el colectivo más afectado con la última revisión catastral, porque han pasado de pagar una contribución rústica «muy barata» a tener que desembolsar cantidades «brutales» por fincas que en algunos casos no son edificables porque carecen de frente a caminos o de la superficie mínima exigida. Parcelas consideradas como edificables que están plantadas de manzanos o son simples huertas. «Yo sé de gente a la que no le llega la paga de jubilación para hacer frente a la contribución y tienen que fraccionar el pago en varias mensualidades para no verse muy apretados», explicó Carlos Piélagos. El ex alcalde confía en que se estudien todas las posibilidades para que ese impuesto no grave tanto al contribuyente, en especial al que reside en las aldeas. «Si con ello se benefician también los residentes de la playa, qué le vamos hacer, ellos también tienen unos valores catastrales que en algunos casos alcanzan cifras similares a la Castellana de Madrid».