Era la palabra de le mujer contra la del hombre. La primera declaró mediante videoconferencia ante el magistrado titular del Juzgado de lo Penal número 4. No quería ver a su presunto agresor. Él, por el contrario, relató los hechos en persona, con semblante tranquilo: «Yo no hice nada», testificó. J. J. Q. R., oriundo de Gijón, de 49 años.
Está acusado de forzar a la mujer, M. E. T. M., diez años menor, a mantener relaciones sexuales. En concreto, dice la denunciante que le realizó un cunnilingus sin su consentimiento. Ocurrió el 31 de octubre de 2002, y ayer se celebró la vista oral, en la que el Ministerio Fiscal retiró su acusación.
Como en todos los juicios, las partes expusieron sus versiones, contradictorias en los puntos más embarazosos, pero con algunas semejanzas. Ambos explicaron que tras un encuentro fortuito en el ascensor, en el que iniciaron una distendida charla, la mujer invitó al inculpado a su casa. Fue tras la puerta del piso de la calle Covadonga, donde se inició la discordia. Ella dice que el recién conocido se tornó violento, se abalanzó sobre ella, la tiró al suelo y amenazándola de muerte, le dijo: «Lo único que quiero es comerte el pollo». Tras «acariciarle sus partes íntimas con la lengua», se fue de la casa.
No es eso lo que recuerda él. Según el relato que expuso ayer en los juzgados, la pareja se besó, pero fue el hombre el que no quiso seguir. «¿Por qué te vas? ¿Eres maricón?», es lo que le gritó supuestamente la mujer, que acto seguido alertó a la Policía Nacional de los hechos.
Dos testimonios enfrentados y con no pocas contradicciones. De hecho, el fiscal, que inicialmente pedía 2 años de prisión y 6.000 euros de indemnización, retiró su petición. «La acusación no está fundamentada, por eso pedimos la libre absolución. No hay ningún tipo de prueba que avale la posición de la denunciante. El parte de hematomas es de siete días después de que ocurriera el suceso», explicó la abogada defensora, Patricia Sanz Fernández.
De cualquier modo, y aunque la mujer reconoció que «estaba desinhibida porque había bebido algo de alcohol», la acusación particular mantuvo en todo momento su postura. Y también su petición (4 años de cárcel y 6.000 euros de indemnización). Será el magistrado quien decida, pues el juicio quedó visto para sentencia.