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Con el móvil, más vale prevenir

Los expertos abogan por emular las normas de otros países, más restrictivas, ante la falta de evidencias de lo inocuo de las radiaciones

12.12.09 - 03:34 -
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Que cada día, en cada momento, el cuerpo de cada persona es atravesado por todo tipo de ondas electromagnéticas generadas por redes eléctricas, repetidores de radio y televisión, antenas de telefonía, hornos microondas, redes wifi o cargadores de baterías, es una realidad casi inevitable. Que esas radiaciones tienen efectos físicos en quienes las reciben es algo que la comunidad científica da prácticamente por sentado. Pero lo que no se sabe a ciencia cierta, «sólo» habría «indicios importantes», es que esos efectos sean nocivos para la salud.
El asunto, según indicaron ayer los expertos invitados para hablar sobre telefonía móvil y salud por la asociación de vecinos de El Quirinal, no es baladí. «Hasta ahora, que no se hayan encontrado evidencias de efectos nocivos de estos campos electromagnéticos no quiere decir que no los haya», afirmó el especialista en Bioelectromagnetismo y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, Ceferino Maestu, antes de aclarar que el que no se llegara aún a esas evidencias no quiere decir que no haya indicios «sólidos» de esos efectos perniciosos en la salud.
El número de publicaciones científicas al respecto va creciendo, y hoy en día son mayoría las que apuntan a que las ondas electromagnéticas causan daños tales como modificaciones en la cadena de ADN de las células somedidas a radiaciones electromagnéticas. «La proporción es de un 70 a un 30% a favor de las que ven indicios de efectos nocivos», afirmó el científico.
Pero algo hace que el desarrollo de esos estudios no se traduzca de forma automática en una reacción decidida de las autoridades sanitarias. «No se puede ocultar que las compañías de telefonía suponen el 3,5% del PIB de España», apuntó, por su parte, el abogado de la Asociación Vallisoletana de Afectados por las Antenas de Telefonía Móvil, Enrique Ríos Argüello, que cerró la jornada celebrada ayer en Valdecarzana. Esos importantes intereses económicos ejercerían de poderoso freno contra medidas «de prudencia» que, según indicaron ambos expertos, serían muy aconsejables.
«En los últimos tiempos se han dado a conocer informes que han llevado a poner en práctica el principio de precaución, y a que la Unión Europea haya decidido el pasado mes de abril aconsejar la revisión de los niveles máximos de radiación permitidos a las compañías telefónicas». Cosa que, por ahora, no se ha hecho en España.
Países como Suiza, Italia, China o, especialmente, Francia, ya cuentan con normativas notablemente más restrictivas que las españolas. Pero, «no se trata de prescindir de las nuevas tecnologías», afirma Maestu, «sino de minimizar la posibilidad de causar daños a la salud». En esa línea irían medidas como la rebaja de la potencia máxima de las emisiones de las antenas de telefonía, puesta en práctica en Francia, y que, de mano, «ha demostrado que sigue habiendo cobertura».
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Ceferino Maestu durante su intervención, invitado por la asociación vecinal de El Quirinal. :: MARIETA



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