La Asociación Cultural Iglesia de Moru iniciaba ayer las gestiones encaminadas a conseguir una nueva subvención que permita continuar con la restauración de las pinturas murales del siglo XVI localizadas en este templo riosellano. La Consejería de Cultura publicaba recientemente la convocatoria de ayudas dirigidas a particulares e instituciones sin ánimo de lucro como la suya, interesadas en restaurar bienes de interés histórico, museos y otros elementos etnográficos o ingenios hidráulicos. Este año habrá menos dinero que en convocatorias anteriores. Los solicitantes deben repartirse 400.000 euros. Pero la asociación riosellana confía en ser una de las elegidas. «Estamos muy contentos con la forma en la que el Principado se está portando con nosotros, pero es que además el director general de Patrimonio nos prometió continuidad», destacó el presidente Daniel Fernández Malvárez. Esa promesa se realizó durante la visita que José Luis Vega realizó a Nocéu el 23 de diciembre pasado.
A lo largo de los últimos siete años la Consejería de Cultura invirtió más de cien mil euros en trabajos de documentación histórica y arqueológica de esta iglesia. En 2008 se elaboró un proyecto para la conservación y consolidación de las pinturas, que se vio materializado en el desarrollo de una primera fase de restauración ejecutada a lo largo del último trimestre de 2009. Esa actuación contó con 27.700 euros de subvención, «la mayor de las ayudas concedidas a este tipo de actuaciones en iglesias». «Estamos muy satisfechos, pero ahora esperamos más», añadió Malvárez. Este año se solicitará ayuda económica para la restauración del total de la capilla mayor donde se encuentran alojados los frescos, unos 260 metros cuadrados de paredes, de los que el año pasado sólo se ha recuperado una pequeña parte, la cara Sur.
La segunda fase podría centrarse en la cara Norte, donde aparece una escena relacionada con la Última Cena, aunque el presidente de la asociación prefirió mantenerse al margen de esa decisión. «A mí me gusta ver cómo ha quedado la primera y comprobar la forma en la que se han recuperado unas pinturas con cinco siglos de existencia, pero no me atrevo a decir por dónde deben continuar los trabajos. Eso lo dejo en manos de los técnicos del Principado o de la restauradora», explicó Malvárez, en referencia a la persona que ejecutó la primera fase, la restauradora Natalia Díaz-Ordóñez Melgarejo.
Los miembros de la asociación también quedaron muy contentos con la forma en la que fue resuelta esa primera intervención. Creen que servirá para que los expertos y especialistas en pintura postmedieval «escriban y hablen sobre la importancia de la iglesia de Moru y así, entre todos, contribuyamos a lograr el objetivo final de nuestro colectivo, la reconstrucción de este templo», añadió Malvárez. Una iglesia de origen románico, consagrada a San Salvador, que fue destruida en un incendio hace casi setenta y cinco años. Ésta es una de las pocas iglesias asturianas derruidas durante la Guerra Civil, «si no la única», que aún sigue sin reconstruirse. Para alcanzar esos elevados propósitos, la asociación promoverá todo tipo actividades. Entre ellas, la organización de visitas de personalidades que puedan mediar en el final feliz de esa aventura.
La Asociación Cultural Iglesia de Moru lleva doce años trabajando en esa dirección y cuenta con numerosos aliados dentro y fuera del concejo de Ribadesella. Entre ellos la Asociación Cultural Amigos de Ribadesella que dedicó el último número de su revista 'Plaza Nueva' a destacar la importancia de este templo. ACAR afirma en su revista que «bien merece la pena apoyar cualquier iniciativa para recuperar y conservar ese patrimonio que, independientemente de su titularidad, nos pertenece a todos». El mayor colectivo del concejo cree que si no se consiguió antes fue por la «magnitud de la empresa». También reclama que se retomen las excavaciones arqueológicas desarrolladas en 1954 por Magín Berenguer, «para sacar a la luz lo que el subsuelo oculta». De hecho, algunas piezas conseguidas por Berenguer forman parte hoy del Museo Arqueológico de Asturias. A partir de ahí tendría que llegar su definitiva reconstrucción, pero con «precisión y conocimiento, evitando siempre actuaciones tan lamentables como las llevadas a cabo en la iglesia de Xuncu».