Ha sido pionera en la natación femenina española como primera campeona de Europa que tuvo este país y su trayectoria no tiene mácula, con cinco presencias en Juegos Olímpicos, registro que sólo superan dos mitos del deporte español, el waterpolista Manuel Estiarte y el jinete Luis Álvarez Cervera.
Dos nombres ilustres con los que María Peláez coincidió en sus primeras olimpiadas, en Barcelona 1992 cuando contaba tan sólo 14 años de edad. Dentro de dos, cuando la nadadora malagueña tenga ya 34, puede igualar el tope si consigue el billete para Londres 2012.
María Peláez dio brillo con su sola presencia al Trofeo de Natación La Magdalena, en el que además de competir tuvo tiempo para atender todos los requerimientos y compartir sus experiencias con nadadores, técnicos y directivos en una charla que dio ayer, sábado, al final de la primera jornada de «un trofeo que es envidiable, de verdad. Hay muchos clubes, entre ellos el mío, el Mediterráneo, que no organizan este tipo de competiciones, que para los nadadores son una referencia. Estoy encantada de haber podido, al fin, aceptar la invitación del club de Avilés. Otros años lo habíamos intentado, pero las fechas nunca me venían bien hasta este año».
María Peláez es una especialista en mariposa, estilo con el que se proclamó campeona de Europa, la primera de la natación española, en los 200 metros mariposa. Fue en Sevilla y vino a premiar una trayectoria en la que figura una final olímpica en 4x100 estilos en Atenas 2004, una plata y un bronce, además del oro, europeos, y el campeonato del mundo Universitario.
En España lo ha ganado todo y tiene 51 títulos absolutos en sus dos especialidades, la mariposa y los estilos, con 17 récords nacionales individuales y 13 de relevos. En el aspecto social, se siente reconocida con la medalla de oro de la provincia de Málaga, donde es hija predilecta, y también fue distinguida por la Junta de Andalucía con la medalla de oro. Además, dos piscinas municipales en Málaga llevan su nombre.
El secreto para mantenerse en la elite con 32 años es «la ilusión y que te guste lo que haces. Hasta la fecha he tenido la enorme fortuna de poder vivir de este deporte y aún disfruto en la piscina, no sólo en la competición sino en los entrenamientos. Resulta chocante después de tanto tiempo, pero mi actual entrenador consigue que hagamos cosas nuevas y eso ayuda mucho».
No se plantea como un reto ineludible su presencia en los Juegos Olímpicos de Londres, pero tampoco lo descarta: «No me he puesto una fecha para la retirada, cuando tenga que ser será y mientras llega ese momento asumiré los retos según se vayan planteando. Ya no me dedico sólo a la natación porque estoy trabajando, pero me haría ilusión competir una vez más en los Juegos Olímpicos. Veremos lo que pasa de aquí a entonces».
A lo largo de sus años en el deporte de competición ha visto pasar muchas generaciones de nadadores y entiende que «este deporte necesita muchas ayudas. Clubes como el de Avilés y todos los demás son los que hacen posible que salgan nadadores, pero tienen poco apoyo para la labor que hacen con la gente joven».
También tiene una opinión formada sobre los 'bañadores mágicos' y su prohibición definitiva: «Cuando tuvieron la oportunidad de prohibirlos no lo hicieron y han llovido los récords mundiales que a partir de ahora costará mucho mejorar».