Las productoras de cine suelen abrir sus castings al público para buscar entre las caras de las ciudades a sus figurantes, a veces, alguno de los elegidos se lleva frase con la selección, pero lo habitual es ganarse un puesto únicamente entre los extras. Esta vez no es así. El productor Juan Gona y la directora Lucinda Torre buscan a los actores principales, a los protagonistas, de su nueva película.
Torre, directora del polémico documental 'Tiempo de resistencia', que empieza ahora el rodaje de 'Alegría', su primer largometraje, está convencida de que «los nuevos talentos están en Asturias». Por eso plantará su cámara en Oviedo, Langreo y Gijón los tres fines de semana próximos. Los días 23 y 24 de enero, en el Auditorio Príncipe Felipe; los días 30 y 31, en el salón de actos del Centro Cultural Escuelas Dorado de Sama, y los días 6 y 7 de febrero, en el Centro de Interpretación del Cine (CICA) de Gijón.
«Para mí sería un orgullo como cineasta sentir que quienes me ayudan a contar mi historia son los nietos y nietas, bisnietos y bisnietas, de una generación a la que tanto debemos y que en tan pocas ocasiones han tenido voz en nuestro cine», explica la cineasta que entra con 'Alegría' en el proyecto 'Primeras tomas' desarrollado por la productora de Gona en colaboración con el Gobierno del Principado.
'Alegría' es, en palabras de su autora, que creció en la cuenca del Nalón, «una historia de mujeres a las que les robaron la voz y cuyas vidas fueron silenciadas». Torre localiza la acción en una pequeña localidad minera y vuelve a principios de siglo (1926) para contar, quiere contar la pericia vital de una niña de diez años, Alegría, personaje para el que se busca actriz de esa edad, que sueña con llegar a ser la maestra del pueblo en el que vive para contribuir a mejorar las duras condiciones en las que sobreviven los obreros de su comarca. Comprometida con su tiempo, un golpe del destino trastocará sus planes y se verá obligada a sobreponerse a los peores fantasmas.
Con Alegría, «niña tierna y sensible, algo madura para su edad, que posee gran capacidad de empatía y ama la lectura», también se busca a Juan y a Tomás. El primero es un niño de aspecto frágil e inocente, incluso tiene un aspecto pequeño para su edad. Tímido e inteligente, responde muy bien a los estímulos intelectuales. Tomás es todo lo contrario. No le llaman nada la atención los libros y es muy activo y un poco empecinado. Durante las seis jornadas de casting se busca también a dos mujeres jóvenes, de 15 a 20 años, y tres hombres, dos de 17 a 25 años, que deben representar polos opuestos, y uno de unos sesenta años que deberá ser «actor de teatro con experiencias y aspecto nórdico».