Sentencia ejemplarizante en el deporte base local. La titular del Juzgado de Instrucción Número 5 de Avilés ha multado a Manuel M. C. con una multa de 150 euros al considerar que «injurió» a un árbitro en un partido de baloncesto, de categoría junior, es decir, 15 años de edad, celebrado el pasado mes de noviembre en el Colegio Paula Frasineti.
Los hechos se remontan al pasado siete de noviembre y fueron vistos en un juicio rápido, según la sentencia a la que ha tenido acceso este diario.
Ese día, durante un partido de baloncesto de categoría junior femenino, el padre de una de las jugadoras, Manuel M. C., mantuvo «una actitud negativa hacia el árbitro, protestando constantemente sus decisiones», según la sentencia a la que tuvo acceso este diario. La actitud del progenitor no cesó a pesar de las indicaciones del colegiado, que llegó a parar el partido para reclamar un mínimo de tranquilidad.
La tensión se mantuvo y tras la reanudación del encuentro siguieron los insultos hasta el punto que el denunciado terminó llamando «hijo de puta» al trencilla. En ese momento, el colegiado optó por detener el partido y reclamar la presencia de una dotación de la Policía Nacional, que identificó al implicado y formuló un atestado que sirvió para la posterior denuncia.
De hecho, cuando los agentes policiales se personaron en el centro, fueron otros padres del mismo equipo de Manuel M. C. los que colaboraron con los funcionarios facilitando su identificación.
Durante el juicio rápido, el imputado negó haber insultado al árbitro, aunque reconoce que «se acaloró» y por eso «dirigió al denunciante hijo de la gran... sin llegar a terminar la frase».
En la sentencia, que puede ser recurrida, la jueza considera que «aún cuando no se hubiera llegado a finalizar la frase, es claro que la expresión vertida por el denunciado en un lugar público, lleno de espectadores y durante la celebración de un partido de baloncesto entre menores de edad es claramente injuriosa y destinada a lesionar el honor del árbitro».
Además de condenarle al pago de las costas procesales, la sentencia fija una multa de 150 euros, atendiendo a los ingresos económicos del condenado.
Los hechos que desencadenaron este juicio rápido no son algo cotidiano, pero sí una realidad frecuente en el deporte base, especialmente en los encuentros de gran rivalidad. Los árbitros suelen ser el objeto de las dianas de los padres, que, en más de un caso, viven los partidos con una gran intensidad, ordenando constantemente a sus hijos el comportamiento más adecuado sobre el terreno de juego.
Lo más habitual es que los colegiados soporten los insultos sin más. En este caso, el denunciante optó por parar el partido, llamar a la Policía Nacional y denunciar a la persona que lo insultaba. «No puede ser normal que te insulten en un partido. Es un comportamiento que debemos erradicar, todos debemos estar más concienciados», declaró el denunciante a preguntas de este diario.