Oviedo también tiene desde hace tiempo vigilantes de los depósitos de basura, pero con un cometido diferente centrado en el reciclaje de residuos. En la capital asturiana hay, asimismo, cuatro personas que trabajan para la Concejalía de Medio Ambiente y se ocupan de controlar los desperdicios, en su caso, de 13.000 comunidades de vecinos. Se les conoce como la 'Policía de la basura'.
Los inspectores ovetenses van equipados, como los controladores de la ORA de Gijón, con un pequeño ordenador, una PDA y un programa informático que les permite calcular el número de cubos de cada color (negros para la basura orgánica, amarillos para los envases, azules para papel y cartón y verdes para el cristal) que debe tener cada portal. Después de fotografiar cada una de las bolsas que tiran los vecinos envían los datos al Ayuntamiento y de este modo la Concejalía de Medio Ambiente aplica la llamada tasa de reciclaje a las comunidades que reciclan más del 75% de sus residuos. El premio por reciclar correctamente es una bonificación en la tasa de basuras para pagar menos impuestos (en 2009 fue del 10%).
Cubos delante del portal
En la capital asturiana, los servicios de limpieza viaria están privatizados desde hace años. El contrato es con FCC y tiene una vigencia de diez años (concluye en 2016). Los cubos se colocan delante de los portales entre las 19.30 y las 21 horas y la recogida está fijada entre las 20 y las 22 horas, aunque muchas rutas empiezan a las 23 horas. Toda la flota de camiones funciona con gas natural y las barredoras y demás vehículos pequeños son eléctricos.
En Avilés, la limpieza de la ciudad también está en manos privadas. En su caso, desde 2001. El contrato es con una empresa que pertenece al consorcio del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. Antes respondía al nombre Tecme y actualmente su denominación es Urbaser. La ordenanza de limpiezas de la Villa del Adelantado establece que de mayo a octubre la recogida de residuos sólidos urbanos es de 22 a 23 horas, mientras que el resto de meses el camión de la basura pasar de 21 a 23 horas. En el casco histórico hay contenedores de quita y pon todos los días. Se colocan de 19 a 23 horas y se retiran a partir de esa última hora.
Desde 1978
Gijón se mantiene, pues, como la única de las tres grandes ciudades del área metropolitana central de Asturias en la que los servicios de limpieza se gestionan desde lo público. La Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano de Gijón S. A. (Emulsa) inició su andadura el 1 de noviembre de 1978. Empezó con una plantilla de poco más de 100 trabajadores y una pequeña flota de 23 vehículos. En este momento, según el último informe de la empresa, cuanta con una plantilla que supera en promedio anual los 650 trabajadores y una flota de vehículos en torno a las 180 unidades.
El Ayuntamiento gijonés presume de estar a la cabeza de Asturias en el reciclaje de residuos, con una aportación de 71 kilos por habitante a la recogida selectiva. Según las últimas estadísticas, sólo otro concejo de la región supera al gijonés en reciclaje por persona: el de Sobrescobio.
Para la recogida de residuos sólidos en Gijón, la actual normativa de los ochenta, reguladora de la limpieza viaria -considerada ahora como obsoleta- fija como horario para depositar la basura el comprendido entre las 9 y las 11 horas de la noche de todos los días de la semana, excepto los sábados. Para la recogida de mobiliario y enseres, se establece el martes a las mismas horas de 9 a 11 de la noche, debiendo en este caso los usuarios comunicar a los servicios de recogida el lugar exacto donde los van a depositar.
El gran objetivo de la concejalía de Medio Ambiente es aprobar a lo largo de 2010 una nueva ordenanza que regulará la actividad de cuatro inspectores cívicos, una vieja idea que intenta desarrollarse sin éxito desde 2004. Tendrán una doble función. Por un lado, la de orientar, formar y acompañar a los ciudadanos, especialmente a aquellos con los que surja algún problema. Por ejemplo, que los vecinos de una comunidad tienen «encontronazos» con un hostelero por cuestiones relacionadas con la basura, pues el inspector cívico intentará mediar para corregir las «actitudes incívicas». Si no lo consigue, entra en juego la segunda función de estos cuatro empleados, que dependerán de Emulsa: la de sancionar o, al menos, abrir el expediente sancionador.