La Escuela de Cerámica trasladará el próximo mes de marzo su actividad a sus nuevas instalaciones de El Carbayedo. Se trata de un edificio de cuatro plantas que está llamado a abrir una singular etapa de crecimiento para un centro formativo que en sus 26 años de trayectoria ya se ha convertido en una referencia en la formación de ceramistas. LA VOZ DE AVILÉS tuvo acceso a las obras y desvela las claves del equipamiento.
La apertura del nuevo edificio será el anticipo de la futura Factoría Cultural, un complejo de edificios surgido de los restos de la fábrica de camisas Premier, de la empresa Confecciones Camino. Actualmente, los remates en las instalaciones de la nueva Escuela de Cerámica conviven con las obras en las naves de los antiguos talleres, que han de acoger aún una profunda remodelación dado su precario estado de conservación, según indicó el arquitecto municipal Aitor López.
Pero, por ahora, lo que ya es una realidad es el nuevo inmueble de la Escuela de Cerámica, que también albergará la actividad de las Aulas Populares que se venía desarrollando hasta ahora en la antigua plaza del Pescado. El edificio ocupa el espacio del antiguo inmueble de oficinas de Confecciones Camino, en la avenida de Portugal y junto al colegio Palacio Valdés.
Las obras desarrolladas en los últimos meses han requerido una inversión de 1,6 millones de euros, con cargo a los fondos extraordinarios contra la crisis económica del Plan E. Los trabajos han permitido levantar y acondicionar un inmueble que distribuye casi 1.500 metros cuadrados de superficie en cuatro plantas: el semisótano, la planta baja y dos alturas. De ellas, tres serán ocupadas por la Escuela de Cerámica, mientras que las actividades propias de las Aulas Populares se ubicarán en la planta superior.
Según explicó Aitor López, el proyecto del edificio es obra de los arquitectos Celia del Cueto Menéndez, Alfredo García Menéndez y Alejandro Oraa. Dicho proyecto tiene como puntos destacados, indicó López, aspectos funcionales como la orientación norte de las aulas para que la luz natural sea homogénea en todo el edificio o el hueco interior por el que, en paralelo al ascensor, discurren todas las canalizaciones y redes de suministros de las que estarán dotadas las instalaciones. A ello se suman otras cualidades que aúnan resultado estético y funcionalidad, como es el caso del revestimiento cerámico, en barro cocido rojo, de toda la fachada, o la amplia terraza de la azotea, donde también se ubica un área para los equipamientos de aclimatación y suministros del edificio.
El proyecto también ha previsto la conexión del inmueble con la futura Factoría Cultural, tanto a través del semisótano como desde la planta baja. De hecho, el acceso y la zona administrativa para ambas instalaciones será común, a través de la fachada principal de la nueva Escuela de Cerámica.
De esa manera se reforzará también el que las Aulas Populares, el centro de formación de ceramistas y la Factoría Cultural, espacio público que estará a disposición de los artistas para el desarrollo de sus proyectos, formen un único equipamiento para actividades artísticas y culturales. Pero, por ahora, para ello queda esperar. El concejal de Cultura, Román Antonio Álvarez, rechazaba aventurar una fecha aproximada para la conclusión de unas obras que se han evidenciado más complejas de lo que se presuponía. «Estará cuando esté», afirmó.
Y lo que está, por ahora, son los espacios de la Escuela de Cerámica, que en próximas días comenzarán a ocuparse con el equipamiento y el mobiliario del centro formativo. En el semisótano, por ejemplo, se ubicarán en dos grandes espacios un total de tres hornos. El de gas que se utiliza ahora en el edificio de Camposagrado y dos eléctricos, uno nuevo de pequeño tamaño, y el que se viene utilizando en la Escuela desde hace años y que, dadas sus dimensiones, requerirá el desmontaje de las escaleras del centro para su traslado. A ello se suman vestuarios, servicios, cuartos de almacén y un aula que se reservará para que artistas invitados puedan desarrollar proyectos artísticos sin necesidad de ver interferido su trabajo con las clases. En el exterior, el patio interior permitirá también actividades como el cocido mediante la técnica del Rakú, que actualmente sólo se realiza una vez al año, en la plaza de Camposagrado.
Por último, en la primera planta se ubicarán las tres aulas de formación, dotadas con espacios para almacenar material y lavabos con agua corriente. Una de ellas, de doble tamaño, podrá dividirse en caso necesario mediante una mampara «como las de los salones de boda», apuntó López.
En la planta baja, la directora de la Escuela de Arte, Anabel Barrio, no escondía su satisfacción por las instalaciones. «Ahora sí que nos podemos plantear ampliar las actividades».