Lo bueno de dar plazos para el fin de obras, trabajos, proyectos y demás quehaceres prometidos por los políticos es que se ponen en la boca de los vecinos caramelos que bien pueden traducirse en votos. Lo malo de dar fechas para el fin de estas cuestiones es que, si se incumplen, los más despegados al partido en cuestión lo recordarán eternamente, sobre todo, si el retraso llega a acabar con la paciencia de quien, por una u otra cuestión, necesita de esa obra. Y, aunque hay mucho de esto, la gran apuesta de la Consejería de Cultura en la comarca fue desde hace tiempo la marca Paraíso Rupestre. Trece equipamientos culturales repartidos por sendos concejos poniendo en valor aquello que los antepasados más lejanos dejaron como legado a las generaciones actuales y futuras.
Trece equipamientos de nueva construcción de los que, sólo hay tres inaugurados, el Centro de Interpretación de la Cueva de El Pindal, en Ribadedeva y el centro sobre el Karst, en Amieva. El tercero es el de Peña Tú, en la localidad llanisca de Vidiago, pero éste ya estaba construido antes de que alguien decidiera poner en marcha una red de museos o centros interpretativos de cuevas o hitos que hacen del Oriente la mina de la Prehistoria asturiana.
El emblema, la estrella de la marca Paraíso Rupestre, es decir, el Museo de Tito Bustillo, ya está en marcha pero tampoco ha cumplido los plazos previstos para su inauguración. Suerte que en este caso suple las funciones en parte el actual centro existente a la vera de la caverna riosellana.
En la cueva de La Loja ocurre un caso similar. La localidad peñamellerana de El Mazo, paraje donde se encuentra la gruta, ya alberga desde hace años un pequeño museo que, a juicio del alcalde, el popular José Manuel Fernández, es suficiente para mostrar al visitante la riqueza interior de la caverna sin necesidad de hacer otro centro de dimensiones desproporcionadas. Su propuesta fue trasladada así a Cultura y, sin embargo, no obtuvo respuesta alguna. En realidad, tampoco se ha movido una roca por levantar el otro centro interpretativo en el conocido Prau de San Juan.
Pendiente de inaugurar está en el concejo de Onís el centro de interpretación sobre la Fauna Glaciar y el centro del Parque Natural de Ponga; y por concluir o sin hacer están el de la cueva de Llonín (Peñamellera Alta), La Covaciella (Cabrales), la Cultura Castreña (Caravia) y el proyecto para potenciar la visita al Dolmen de Santa Cruz (Cangas de Onís). Otro de los grandes proyectos pendientes es el centro de interpretación sobre la Cueva del Sidrón, en Piloña. Sin duda queda mucho por hacer en el ambicioso programa prehistórico cuyo lema se extiende por la comarca y con cuya puesta en marcha pretenden realzar la historia del Este asturiano.