La Consejería de Cultura y Turismo ha abierto un expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Conjunto Histórico, el pozo San Luis, situado en Langreo. Es la primera vez que un patrimonio del Valle del Nalón recibe este tipo de protección. La noticia llega, además, una semana después de que el pozo Santa Bárbara, en la comarca del Caudal, recibiera la misma categoría.
El pozo San Luis está ubicado en el valle de Samuño y es uno de los ejemplos más destacados del patrimonio cultural ligado a la minería asturiana. Incluye elementos, como su casa de máquinas o el castillete, que, según el Principado, «constituyen auténticos iconos de esta variante patrimonial en Asturias».
Se da la circunstancia de que este conjunto minero forma parte del gran proyecto turístico del ecomuseo del Valle de Samuño. El proyecto consiste en la recuperación de un antiguo ferrocarril minero, que transportará a los visitantes desde Ciaño hasta el pozo San Luis, donde se ubicará el museo.
Además está integrado en la población de La Nueva, donde las antiguas viviendas de los mineros aún siguen habitadas. Por lo tanto, en este entorno rural sigue habiendo una gran actividad, así como un importante movimiento asociativo que ha contribuido a recuperar y poner en valor algunos de los edificios que, en breve, serán Conjunto Histórico de Interés Cultural. El pozo San Luis es uno de los elementos más interesantes del patrimonio cultural asturiano. La empresa Carbones de La Nueva empezó a profundizarlo en 1930.
De esa fecha es la casa de máquinas y el castillete. A ellos se fueron sumando, con posterioridad, los inmuebles necesarios para el funcionamiento de una explotación minera: lampistería, que data de 1934; la asa de aseo, de 1935; los edificios de almacenes, comedor y taller, de 1953, y, las nuevas oficinas, de 1955.
Principales elementos
Entre los edificios de la plaza minera, destacan sobremanera la unidad compuesta por la casa de máquinas y el castillete. La casa de máquinas es un edificio de singular belleza que muestra en su fachada numerosas influencias de la arquitectura culta, que introduce nuevos materiales y elementos decorativos que configuran un tipo de arquitectura industrial nada usual. El edificio se amplió en 1945. El castillete tiene perfiles de hierro roblonado.
Las instalaciones del pozo San Luis estuvieron en funcionamiento hasta 1969, fecha en la que Hunosa, propietaria por aquel entonces de sus instalaciones, dejó de explotarlas. A partir de esos momentos el pozo San Luis pasó a realizar funciones auxiliares en el vecino pozo Samuño.
El 31 de octubre de 2008, la explotación pasó a manos del Ayuntamiento de Langreo en virtud del acuerdo suscrito entre Hunosa y el equipo de gobierno.
Fue en ese momento cuando comenzó a desarrollarse el proyecto del ecomuseo del Valle de Samuño cuya pieza fundamental para los visitantes será el pozo de San Luis. La financiación alcanzará los 8 millones de euros.