El secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, Mario Bedera, ha asegurado hoy que el modelo educativo español es uno de los "más duros" de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) lo que hace que el propio sistema sea el que "abandona a los alumnos" que sufren fracaso escolar.
España, ha dicho, es el único país que corta las posibilidades de formación una vez que los estudiantes no han superado la titulación de cuarto de la ESO, y ello supone una "dificultad" para lograr los objetivos europeos.
Bedera se ha expresado en estos términos en Gijón, donde ha participado en el I Congreso Estatal sobre "La Educación en el Medio Rural".
En su opinión, otra de las dificultades con las que se encuentra España es el "rescate" de los jóvenes que abandonaron la educación para dedicarse a la construcción y ahora, sin alcanzar los treinta años, carecen de formación y empleo.
Este colectivo conforma un tercio de los 1,3 millones de parados del sector que carece de cualificación, ha asegurado.
Bedera ha considerado que el sistema educativo español es bueno y ha considerado "la pregunta del millón" -el por qué el discurso general de la población es crítico- y ha asegurado que esa misma cuestión se la ha trasladado el 'padre' del informe Pisa, Andreas Schleicher.
Ha subrayado que el país está en la media con una puntuación que, si se trasladara a un sistema decimal, estaría a tan sólo quince centésimas de la cifra requerida.
Por ello, ha vinculado esas críticas al "morbo" y ha lamentado que no se publicite que España es el segundo país más equitativo después de Finlandia.
En el país nórdico, en 1900 la cifra de analfabetos era del cinco por ciento y en España alcanzaba el 25 por ciento en 1978, con el 57 por ciento de la población con estudios únicamente primarios, datos que reflejan el trabajo y las mejoras conseguidas en tres décadas.
Bedera ha subrayado que el único objetivo europeo sin alcanzar es el fracaso escolar ya que la UE reclama que el 95 por ciento de los niños de cuatro años estén escolarizados en 2020, un porcentaje que España ya alcanza incluso con los de tres años.
Asimismo, Bruselas pide que se tengan un quince por ciento de competencias básicas, para lo que falta un punto, y contar con formación durante toda la vida, un factor que es superior a la media europea en España.