Sáenz de Santamaría, Gallardón, Mato, Fernández y Wert, conforman el núcleo fuerte del nuevo Ejecutivo
Con trece ministros, el presidente ha elaborado el equipo más reducido de la etapa democrática, con una cartera menos que las que tuvo el Gobierno de Aznar de 1996
El gabinete estará integrado por nueve hombres y cuatro mujeres, lejos de cumplir la Ley de Igualdad, que insta a una presencia "equilibrada" de sexos en cargos de responsabilidad
Composición del primer Gobierno de Mariano Rajoy de izda. a dcha y de arriba abajo: Vicepresidenta primera, ministra de la Presidencia y ministra Portavoz: Soraya Sáenz de Santamaría; Ministro de Economía y Competitividad: Luis de Guindos; Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación: José Manuel García Margallo ; Ministro de Justicia: Alberto Ruiz-Gallardón; Ministro de Defensa: Pedro Morenés; Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas: Cristóbal Montoro; Ministro de Interior: Jorge Fernández Díaz; Ministra de Fomento: Ana Pastor; Ministro de Educación, Cultura y Deporte: José Ignacio Wert; Ministra de Empleo y Seguridad Social: Fátima Báñez; Ministro de Industria, Energía y Turismo: José Manuel Soria; Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: Miguel Arias Cañete y Ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: Ana Mato. / Efe
Composición del nuevo Gobierno
Vicepresidencia, ministra de la Presidencia y Portavoz: Soraya Sáenz de Santamaria
Exteriores y Cooperación: José Manuel García Margallo.
Economía y Competitividad: Luis de Guindos
Hacienda y Administraciones Públicas: Cristóbal Montoro.
Empleo: Fátima Báñez.
Interior: Jorge Fernández Díaz
Fomento: Ana Pastor
Sanidad: Ana Mato
Justicia: Alberto Ruiz-Gallardón
Defensa: Pedro Morenés.
Educación, Cultura y Deporte: José Ignacio Wert
Industria: José Manuel Soria.
Agricultura: Miguel Arias Cañete.
Complicidades en la toma de posesión
Rajoy pidió una aclaración al responsable de protocolo y se situó en un extremo del Salón de Audiencias de la Zarzuela. En el otro aguardaban los reyes. Sereno, juró su cargo de presidente del Gobierno a las 11.03 horas. Lo hizo frente a un crucifijo, un facsímil de la Constitución y un ejemplar de la Biblia del siglo XVIII.
«Juro fielmente cumplir con mis obligaciones como presidente del Gobierno con lealtad al Rey y a la Constitución, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado», afirmó ante el artículo 99 de la Carta Magna, el relativo al nombramiento del presidente del Gobierno.
El todavía ministro de Justicia, Francisco Caamaño, actuó como notario de un acto que contó con la asistencia el ya exjefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y de los presidentes del Congreso, Jesús Posada; Senado, Pío García Escudero; Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, y Tribunal Constitucional, Pascual Sala.
Zapatero, en apariencia muy relajado, charló muy distendido con don Juan Carlos durante la sesión fotográfica. Hubo muchas instantáneas, hasta llegar a la más esperada, la de Rajoy, don Juan Carlos y Zapatero, definitivo epílogo del traspaso de poderes. El nuevo presidente del Gobierno también conversó con el Rey y se puso de espaldas a los informadores para que no pudieran leer sus labios. La seguridad de la Casa del Rey, por si acaso, obligó a los cámaras que dejaran de grabar.
Después se dirigió a la que será su casa los próximos cuatro años acompañado de Jorge Moragas, director de la oficina del presidente del PP, y su directora de Comunicación, Carmen Martínez Castro. En el palacio de la Moncloa hicieron de cicerones José Enrique Serrano, hasta ayer jefe del gabinete de Zapatero, y Félix Monteira, secretario de Comunicación.
Mariano Rajoy anunció en el Debate de investidura que la economía centraría su acción de gobierno en los próximos cuatro años. El
«previsible» presidente del Gobierno, fiel a este discurso, ha conformado un Ejecutivo
con 13 ministros, nueve hombres y cuatro mujeres, con notable experiencia en la materia como, por ejemplo,
Cristóbal Montoro, José Manuel García Margallo o Fátima Bañez, pero alejados del perfil de los ‘tecnócratas’ que han desembarcado en Italia, Grecia o Bélgica, una opción que Rajoy rechaza de plano.
Y por si
la prioridad del jefe del Ejecutivo no queda lo suficientemente clara con
estos nombramientos, será él quien asuma el control de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, una responsabilidad que en la pasada legislatura recaía en la vicepresidenta económica, Elena Salgado.
Rajoy, consciente de que en los próximos meses deberá adoptar decisiones muy impopulares, se ha rodeado un gabinete de su máxima confianza. Estaba cantado que
su número dos iba a ser Soraya Sáenz de Santamaría, a la que premia además con la única Vicepresidencia. La influencia de su número dos se ha dejado notar, incluso, en la composición del Ejecutivo, ya que la onubense Fátima Bañez ha formado parte de su equipo económico en el grupo parlamentario popular.
El
Consejo de Ministros más austero de la democracia, solo consta de 14 miembros, el presidente, la vicepresidenta y 12 ministros, contará con tres miembros sin carné del PP, aunque tampoco a dos de ellos,
Luis de Guindos y Pedro Morenés, se les puede considerar independientes puros ya que fueron secretarios de Estado en la etapa de José María Aznar –Guindos fue el segundo de Rodrigo Rato y Morenés ocupó el mismo cargo en Interior y Defensa–. Tan solo el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte
, José Ignacio Wert, se puede considerar un ‘novato’, aunque no ajeno a la casa. Ha trabajado codo con codo con el sociólogo de cabecera de Rajoy, Pedro Arriola.
Además de independientes, Rajoy adelantó en septiembre que si llegaba al palacio de la Moncloa contaría con varios exministros de José María Aznar. Dicho y hecho:
Ana Pastor irá a Fomento, uno de los ministerios que peor lo puede pasar en unos primeros años de mandato con escaso margen inversor, y
Miguel Arias Cañete, que finalmente repetirá en Agricultura. Ambos son, además, miembros del exiguo círculo de máxima confianza del nuevo presidente. Hay un tercer exministro, Cristóbal Montoro, al que sitúa al frente de un departamento clave, Hacienda y Administraciones Públicas. Uno de sus principales cometidos será que las comunidades autónomas cumplan con el compromiso de reducir el déficit de sus cuentas públicas.
Pensado desde hace meses
Esta nómina de excolaboradores y amigos se completa con
el catalán Jorge Fernández Díaz, que unió su destino político al de Rajoy en 1988, cuando hicieron frente común a favor de Antonio Hernández Mancha en detrimento de Aznar. Fernández, al que se situó como posible candidato a presidir el Congreso, tendrá la responsabilidad de gestionar desde Interior un momento histórico, el final de ETA tras la declaración de cese definitivo de la violencia, aunque, a juicio del PP, falta su desaparición para que la decisión sea tomada en serio.
Rajoy, por lo tanto, tenía pensada la estructura de su Gobierno desde hace meses, aunque ha logrado mantener el secreto sobre su composición hasta las seis y media de la tarde, momento en el que se la ha desvelado al rey Juan Carlos. Una parte importante del éxito del secreto de Rajoy es que aguantó hasta el último momento para comunicárselo a los elegidos, a los que telefoneó entre la noche del martes y la mañana y la tarde de ayer.
Rajoy, enemigo de las cuotas territoriales o de género, sí ha mimado al partido en su decisión final y, de paso, ha cerrado algunas cicatrices internas. De hecho, hasta tres miembros de su comité de dirección estarán presentes en el Consejo de Ministros, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Mato y
Alberto Ruiz-Gallardón.
Era un secreto a voces que el alcalde de Madrid abandonaría su puesto para cumplir ‘su sueño’ de ser ministro. El líder del PP le pidió en 2008, cuando Esperanza Aguirre vetó su salto a la política nacional, que rebajara la tensión con la lideresa. Y así lo hizo. La recompensa ha llegado cuatro años más tarde, con su nombramiento como ministro de Justicia.
Clave interna
La
apuesta por Ana Mato, que durante la era Aznar siempre se quedaba fuera de los ejecutivos pese a que aparecía en todas las quinielas, tiene una clara repercusión en el partido. Mato, al menos en teoría, deberá cesar como secretaria de Organización en el congreso que celebrará el PP en febrero en Sevilla. Otra lectura en clave interna es que, con su salida, María Dolores Cospedal mantendrá la secretaría general del PP, que compaginará con la Presidencia de Castilla-La Mancha.
Existía el runrún de que Rajoy rescataría para su proyecto a un veterano líder autonómico del PP. Finalmente, se ha decantado por el canario José Manuel Soria, un político moderado que había tocado techo en Canarias, donde llegó a ser el candidato más votado, pero que nunca pudo gobernar por el pacto entre PSOE y Coalición Canaria.
Pero no todos están contentos en la calle Génova 13 de Madrid, sede nacional del PP. El único de los miembros de ‘maitines’ al que Rajoy no ha nombrado nada, ni en las Cortes ni en el Gobierno, ha sido a Esteban González Pons. El vicesecretario general de comunicación del PP se había convertido en uno de los rostros más populares del partido por su labor como portavoz. En los últimos cuatro años ha tenido que desempeñar papeles tan delicados como ser la ‘sombra’ de Alfredo Pérez Rubalcaba fuera del Congreso o el azote del Tribunal Supremo en relación con los debates sobre Sortu y Bildu.
Ahora, salvo que Rajoy lo designe como el sustituto de Ana Mato en la secretaria de Organización del partido, su futuro puede ser el de diputado raso.
El caso de Álvaro Nadal, un estrecho colaborador de Soraya Sáenz de Santamaría, podría ser similar al de González Pons, aunque fuentes del PP dan por hecho de que se convertirá en el director de la oficina económica de la Moncloa. El que ya tiene seguro que seguirá al lado de Rajoy será Jorge Moragas, que asume la jefatura de gabinete de la Presidencia del Gobierno, aunque aspiraba a Exteriores.