“El paro seguirá creciendo si no cambia la política, la española y la asturiana. La única vía para detener esa hemorragia es cambiar el escenario político”. Lo dice el presidente del Principado,
Francisco Álvarez-Cascos, en una entrevista concedida a EL COMERCIO, donde el líder de Foro insiste en que “el mayor perjuicio para Asturias es que nada cambie. Por eso, el peor de los escenarios es que nos impongan el presupuesto anterior”. Es una de las razones, explica, por las que
disolvió el Parlamento y convocó elecciones: “Podíamos atornillarnos al puesto y seguir con una oposición dedicada a obstaculizar la acción del Gobierno imponiendo un presupuesto prorrogado o tener un gesto de desapego hacia la continuidad y decir a los asturianos que tiene que renovar su confianza a los partidos”.
Pero lo cierto es que muchos han expresado sus dudas sobre si convocar unos nuevos comicios en el actual escenario económico es la mejor opción, a pesar de que el presidente ha garantizado que no habrá un nuevo parón y que “la ordinaria administración de los asuntos está garantizada”. Cascos lo tiene claro: “A través de la prórroga y con la fórmula de estar mandando todas las semanas un crédito extraordinario a una Junta hostil, creo que se hubiera causado un daño enorme a Asturias”. En su opinión, “en esta espiral de desempleo y deterioro de los niveles de crecimiento y bienestar social, una política así sería lo más perjudicial para los ciudadanos”. Defiende, pues, su decisión de adelantar las elecciones, amparado en la creencia de que “actuar a tiempo es evitar males mayores”, y asegura que en su pensamiento están los 96.607 parados asturianos cuya mayoría, cree, “están de acuerdo con la decisión”.
Dice entender los reproches de la patronal y los sindicatos porque “critican una cosa y la contraria”. A ellos les culpa de que en Asturias se ha vivido “un debate muy poco responsable, ya no sólo de los partidos, sino de los agentes sociales”.
El presidente explica, de este modo, que el balance que puede presentar su partido ante los electores “está muy condicionado”, porque no ha tenido “las manos libres” para gestionar la política de la región. “Si la gente esperaba, por lo dramático de la situación, milagros, el único milagro que ha hecho Foro es cumplir su programa. Mire en la política nacional lo que han tardado algunos en incumplir su compromiso de no subir los impuestos”, justifica.
Lo que está claro es que el rechazo de la Junta al proyecto de presupuestos presentado por el Ejecutivo fue el detonante de la situación actual. En este sentido, el presidente defiende que “el trámite parlamentario es por esencia el diálogo” y que “todo el mundo puede presentar enmiendas y defenderlas”, así como “llegar a consensos con los demás” y, por eso, opina que “devolver un proyecto de presupuestos es el cierre definitivo del diálogo”. Y aunque reconoce cierta lógica en el caso del PSOE, “no tiene ninguna en el del PP”. Menos aún, resalta, teniendo en cuenta que el Partido Popular tenía “la garantía por mandato legal de que el Gobierno cambiaría el estado de los gastos y los ingresos cuando fuera necesario”. Esto, piensa, responde a “un intento desesperado para que todo siguiera como antes del 22 de mayo”, razón por la que “este gobierno ha propiciado el diálogo y sólo ha encontrado rechazo”. Cascos considera que el choque entre las consignas de la dirección regional de los populares y la decisión “personal y autónoma” del PP gijonés de apoyar a Foro en la Alcaldía es “la prueba del nueve de que la doctrina oficial del PP de Asturias era 'no al diálogo' y 'no al acuerdo'”.
El presidente asturiano insiste en que “hay una alternativa que está acreditada por estos siete meses de alianza PP-PSOE y, por otra parte, la opción de Foro que ha intentado que cambien las cosas en Asturias”. Confirma, además, que volverá a ser cabeza de lista de esta formación: “Desde el primer momento en que asumí la responsabilidad que me daba la prerrogativa de disolver el Parlamento, tenía la obligación de comparecer al frente de Foro en estas elecciones para asumir las consecuencias”.
Álvarez-Cascos rechaza entrar en detalles sobre la candidatura popular, encabezada por quien fuera su estrecha colaboradora, Mercedes Fernández, pero no obvia que “por defender su dignidad personal trasladé mi ficha como militante del PP a Madrid”. Su opinión sobre las personas, asevera, no ha cambiado. Quizá por eso es Isabel Pérez-Espinosa quien peor parada sale de sus palabras: “Cuando alguien cambia de candidato, no será porque reconoce el éxito anterior, sino porque se ha producido un fracaso”.
No obstante, a menos de dos meses de las elecciones, Cascos también mira hacia dentro para reconocer que “el que gobierna se desgasta, siempre. En este escenario, el que gobierna ha tenido serias dificultades para sacar adelante sus iniciativas y eso tiene un coste más duro”. No obstante, resalta, “los que impiden que se gobierne también se desgastan. En eso consiste ahora el juicio de los asturianos”.
El regidor del Principado se mantiene firme en algunos de los puntos más polémicos de su gobierno, como en lo relativo al Niemeyer o a la retención de crédito de la RTPA. “En nuestro programa dijimos que en un escenario de estabilidad presupuestaria no consideramos prioritario el servicio público de radio y televisión”, recuerda antes de reprochar al PP que defienda “una cosa con la RTVE y otra con la TPA”. En cuanto al centro cultural avilesino, Cascos vuelve a lamentar que “el Patronato gestionaba el centro con más del 90% de recursos públicos y pretendía hacerlo sin dar cuentas a nadie”. “El dinero público necesita control para saber cuánto se gasta y transparencia”, dice. Además, detalla, “ya se ha visto que el equipamiento cultural no cierra y cuenta con una programación alternativa”, por lo que espera que la polémica no le pase factura en los resultados electorales.
Tampoco se la pasará, confía, la posibilidad de que Mariano Rajoy actúe desde Madrid para perjudicarle: “No hay razón alguna para pensar que actúa por venganza hacia mí”. Aún así, Asturias es una de las regiones más castigadas por los recortes anunciados por el Ejecutivo central. Cascos pide a la Administración que respete la solidaridad territorial porque “es inasumible hacer recaer sobre Asturias una parte desproporcionada del recorte de Fomento, teniendo en cuenta que están sin terminar nueve tramos de autovías que son esenciales para vertebrar la región. Y que, además, se eliminen los fondos mineros”.
Entrevista íntegra en la edición impresa de EL COMERCIO y en
KIOSKOymás.