Las consecuencias de las intensas lluvias y las dos últimas riadas vividas en el estuario del Sella comienza a aflorar con la llegada de la calma. Uno de los efectos más visible en la villa de Ribadesella es el que se puede ver a bajamar en uno de los muros del muelle pesquero. La fuerte corriente del río ha horadado un pequeño tramo del antiguo muelle en la calle Manuel Caso de la Villa. La fuerza del agua arrastró dos bloques de piedra del antiguo muro y descalzó parte del mismo justo en la zona de conexión con los nuevos muelles de tablestacas reconstruidos hace un par de años. El problema no es nuevo. La zona se viene hundiendo desde hace tiempo, creando allí un enrome charco que se forma sobre la calzada en ese punto. Una poza que ha venido creciendo en los últimos años y que dejaba patente que algo se estaba hundiendo o que algún material de relleno estaba desapareciendo en ese punto concreto del muelle. El Sella puso las cosas en su sitio y demostró que en verdad existe un problema. “La verdad es que lo del muelle nos preocupa bastante, pero en el concejo tenemos otros muchos puntos conflictivos”, dijo esta mañana la alcaldesa, Charo Fernández Román, mientras la policía local acordonaba la zona. Solo se permite el paso a los residentes.
La lluvia también ha descalzado un tramo de carretera en el pueblo de Alea. Se trata de un punto próximo al Canalón de Alea, la hermosa cascada natural que forma el río en ese punto concreto. También hubo problemas en las carreteras del Alisal y Llovio, que estuvieron cortadas en forma intermitente a consecuencia de inundaciones. Está también anegado el camino que une Cuevas y Santiago, en la zona de Los Molinos. El ayuntamiento de Ribadesella aún no pudo valorar los daños que la riada ha podido causar tanto en el saneamiento de Cuevas como en algunas instalaciones de la Estación Depuradora de La Mediana. En esta vega, la riada del lunes se llevó por delante toda la cosecha de lechugas de Roberto Capín, es decir, cuatro mil docenas de lechugas. La que ha resistido es la nueva pasarela de Cuevas recientemente inaugurada. El agua impide acceder a ella, pero se mantiene en pié como isla elevada sobre un río Sella ampliamente crecido a su paso por esa localidad. Por cierto, los vecinos del Alisal no recuerdan dos riadas consecutivas como las de estos días. Una grande y la otra mayor. Una vez mas, para inscribir en los anales de la historia local.