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“Me dijeron que la inundación eran daños colaterales y que era mejor que si reventaba el pantano”

Cada vez que llueve, sus casas y sus negocios se inundan. Afectados por las inundaciones del Sella y el Nalón aseguran que “esto antes no ocurría” y reclaman soluciones

10.02.12 - 16:38 -
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Christian Gozález bombeando el agua en su negocio. JUAN CARLOS ROMÁN
Un restaurante en la ribera del río Nalón con terrazas, zona de juegos, 'chillout', arena… ¿Suena idílico? Lo sería si no fuera por el miedo que, a partir de ahora, se apoderará cada vez que llueva de Cristian y Julio.
Christian González Pérez puso en marcha en diciembre junto a su socio Julio José Estévez un proyecto hostelero a la vera del río Nalón, el restaurante ‘El Cañal’ en el Condado. Su sueño: vivir del local en el que han invertido los pocos ahorros que tenían. Un lugar “especial” donde tienen previsto construir en verano una pequeña playa artificial donde se pueda jugar al volleyball o al fútbol, y los niños pasen el tiempo haciendo castillos de arena. Pero ahora tienen miedo a que, como ocurrió esta semana, el agua vuelva a inundar su proyecto. Se preguntan si realmente merece la pena invertir tanto dinero en algo que el año que viene puede volver a quedar anegado por el agua. “Como el río que te lleva sin dejarte respirar”, aseguran estos dos asturianos, parafraseando la conocida canción de Julieta Venegas.
Christian no sabe cuál puede ser la solución al problema, pero reclama que alguien se haga cargo. “Los lugareños dicen que es por culpa de una presa que está estropeada y no abre, pero el quid de la cuestión es que no se puede intervenir esa presa porque nadie sabe de quién es. Se rumorea que es de HC, aunque la eléctrica no se hace cargo y asegura que es responsabilidad de la Confederación…” El hostelero está convencido de que, aparte de esta presa de titularidad dudosa, los pantanos son la principal causa de estas inundaciones cada vez más frecuentes en la zona.
El viernes comenzó a llover, pero hasta el domingo a las seis de la tarde no saltó la alarma de la posibilidad de inundación que se confirmó de madrugada, cuando los chubascos se hicieron más fuertes y comenzó a inundarse todo. A las 6 de la mañana se decidió aliviar el pantano “muy repentinamente” en opinión de Christian y el cauce del Nalón terminó por desbordarse. Este hostelero no entiende cómo no hubo una previsión de la acumulación de agua que hubiese permitido una apertura más controlada. Asegura que la respuesta de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) a sus quejas fue: “Son preferibles estos daños colaterales a que el pantano se resquebraje y reviente”.
Su pregunta es '¿Por qué pasa esto cuando hace años, estos desastres naturales sólo pasaban cada 15 o 20 años?' En el 2010 el local sufrió una inundación incluso mayor que la de esta ocasión. Cristian asegura que “aquí no limpian los cauces del río, estamos en Asturias, llueve, es normal, hay países mucho más lluviosos que esta región y están preparados… esto es un problema de dejadez y de no asumir responsabilidades.” “Yo sólo pido que me dejen trabajar y no sufrir de nuevo estos 'daños colaterales'”, reclama el hostelero.
“¿Qué haces?, ¿Sales a la calle a dar saltos?”
José Mauricio González tiene su casa en el barrio de San Vicente en el Entrego. Esta semana, la zona sufrió una inundación muy similar a la ocurrida en 2010, durante la que una mujer falleció. Entonces, se tomaron medidas. Un reguero parecía ser la causa del desastre y se acometió una obra muy importante. “El reguero está perfectamente “, asegura Mauricio, pero el problema no se solucionó. Pide que se tomen medidas y que no se vuelva a repetir esta situación. Opina que “se hacen obras faraónicas, pasan el mar por debajo, se construyen carreteras y no son capaces de solucionar un problema de cuatro calderos de agua. Lo que no le parece de recibo es unos se echen la culpa a los otros y que nadie se siente a estudiar el problema. ¿Cómo, por dónde y por qué entra el agua? FEVE dice que es responsabilidad de la Confederación, “que se lavan las manos y echan el muerto a Cadasa”. Según José Mauricio, la responsabilidad es de la Confederación. Y no le vale que vengan con “datos y gráfico y buenas palabras”, se queja. Pide que se sienten todas las administraciones a solucionar el problema: “El ayuntamiento, el Principado y quién sea...”.
Este vecino de San Vicente asegura que “cobrar se va a cobrar, pero esa no es la solución. Vienen los seguros y te pagan, pero este dinero sale de los contribuyente y lo pagamos todos, cuando es mucho más barato encontrar por donde entra el agua y dar solución”. Asegura que la mayoría de los vecinos del barrio tienen una edad avanzada y se pregunta: “¿Qué haces? ¿Sales a la calle y das saltos? La gente aquí es mayor, así que sólo podemos presionar al ayuntamiento”. Eso es lo que va a hacer.
“Esto va a ser el pan nuestro de cada día”
El gerente de las Bodegas de Sidra Basilio, Benigno Aramburu, no ve la solución a un problema que les hace vivir en continua tensión. “Los ríos están excesivamente canalizados y no los limpian, es normal que pase lo que está pasando, el cauce es demasiado estrecho”. En está ocasión las bodegas se salvaron, pero no se libraron del barro y la suciedad que dejó el paso del agua.
El gerente de uno de los lagares más antiguos de la región -su fundación se remonta al año 1890- asegura que “a nada que llueve, desde la inundación del junio de 2010, el río se desborda”. En presencia de su padre recuerda que “en 60 años que lleva mi padre aquí nunca se vio algo tan desmesurado como lo ocurrido en el 2010”. Ese año, la empresa familiar tuvo que hacer frente a unas perdidas “descomunales”, La familia Aramburu no recibió ayudas del Principado debido a que les pedían que estuviese dado de alta alguien de fuera de la familia. “Era un requisito que no cumplíamos porque nuestra empresa es familiar, vivimos tres familias de ella, mis hermanos y yo”, apunta el gerente que recuerda que por aquel entonces no tenían contratado ningún seguro, ya que nunca antes había pasado algo así en la zona. “En resumen, tuvimos que hacer frente a todos los gastos, maquinaria estropeada, cajas, botellas, un dineral y recibimos cero euros...”, lamenta Benigno.
Los vecinos de la zona siguen con las secuelas del 2010 en la retina. Ángel Cibrián, otro vecino de Arriondas afectado, está de acuerdo con Aramburu y asegura que el problema es sobre todo de limpieza. “Se forman unos tapones descomunales. Estamos de acuerdo en que no hay dinero, pero muchos vecinos se van a quedar en la calle”. Para Benigno la única solución posible es que las Administraciones comiencen a tomárselo en serio “tienen que dar más profundidad al río, dragar bien, y sobre todo retirar las piedras que son las que forman tapones”. Aramburu recalca este punto, ya que asegura que es la clave para no volver a sufrir un desastre como el de junio del 2010: “Antes había zona inundables que permitían que el río no llegase al pueblo, pero al meter tierra y encajonar al río, cuando hay una crecida el río, como es lógico, se desborda y termina entrado en el pueblo porque ya no tiene por donde expandirse”. Por todo esto, el gerente de Sidra Basilio pide que se amplíe profundidad al río y que se siga dragando, y recalca la situación de muchas familias humildes que “no vieron ni un duro en 2010 y no tiene medios para reponerse”.
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