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«Asturias será la última en salir de la crisis»

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«Asturias será la última en salir de la crisis»

Entrevista publicada por EL COMERCIO el 29 de marzo de 2009

08.05.12 - 13:15 -
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Aunque en una situación de crisis como la actual parece que lo más cómodo es estar alejado de las críticas que le llueven a los gobiernos, Sergio Marqués asegura que lo que él querría es estar al frente del Principado para combatirla. El ex presidente asturiano censura con dureza la inactividad de su sucesor, Vicente Álvarez Areces, y se muestra muy crítico con las ayudas a los bancos, ya que cree que no abrirán el grifo del crédito a ciudadanos y empresas. Por eso cree que debe canalizarse a través de una entidad pública como Cajastur.
-Aunque su época como presidente del Principado no estuvo exenta de dificultades económicas, fue de una relativa bonanza, sobre todo con la que está cayendo en la actualidad. ¿Viendo esto piensa "menos mal que no me ha caído a mí"?
-El problema fundamental es que el Gobierno asturiano, supongo que siguiendo el dictado del de Madrid, se empeñó en negar la existencia de la crisis que venía. Y negar la mayor implica una inactividad total a la hora de paliar los efectos. Por tanto, yo no pienso que "menos mal que no me cayó". Pienso que qué pena no poder estar ahí, tomando medidas para paliar la crisis, que es lo que no hizo el actual Gobierno asturiano.
-¿Qué medidas, según usted, se deberían haber tomado?
-En primer lugar, guste o no guste ideológicamente a quienes están en el Gobierno, había que haber actuado en dos direcciones: una, apoyar el desarrollo económico del mercado para minimizar el impacto de la situación, y la otra, adoptar las medidas públicas necesarias para incidir sobre el componente financiero. Es lo que se está pidiendo hoy, Estados Unidos lo está haciendo pese a ser el máximo representante del liberalismo, y escudarse en que no se toman decisiones por respeto a la economía de mercado es echar balones fuera. El Gobierno asturiano no puede resolver una crisis global, pero tiene posibilidades que no ha usado ni aparentemente va a usar.
-¿Pero cuáles son las medidas concretas?
-Está claro que, mientras no se resuelva el aspecto financiero de la crisis, el económico tampoco se va a resolver. Las actuaciones para minimizar el impacto de la crisis financiera deberían haberse tomado ya. Y sin timidez. Y esas medidas suponen hacer llegar las inyecciones crediticias a los usuarios particulares y a las empresas. El Gobierno asturiano no tiene capacidad de intervención sobre entidades privadas, los bancos, pero sí la tiene sobre la caja de ahorros. La movilización de recursos de Cajastur debería ser prioritaria, tanto a particulares como a empresas. Y, en segundo lugar, habría sido necesario adoptar medidas que paliasen una situación de caída monstruosa de la capacidad de consumo a todos los niveles. No podemos incidir sobre los grandes mercados mundiales como el del acero, pero sí sobre la construcción y obra civil, sobre el consumo interior y sobre el turismo. Estos tres factores podían haber sido activados por la actuación del Gobierno asturiano.
-Parece que no está precisamente a favor de las ayudas directas a los bancos.
-No nos engañemos. Las inyecciones de liquidez a los bancos no han producido el efecto que se planteaba de hacer llegar el crédito al consumidor final y a la pequeña y mediana empresa. Entre otras cosas, porque cualquier cantidad de dinero que se ponga a disposición de las entidades de crédito no va a ir a ese destino, sino a crear "calceto", porque tienen niveles de riesgos muy importantes y su prioridad es mejorar la situación de su caja. De hecho, se ha demostrado que las ayudas del Gobierno de España no han mejorado la situación crediticia, es una de las quejas de las organizaciones empresariales.
-También en Asturias se queja la patronal de que no llegan las ayudas, pero el Principado dice que aún no ha dado tiempo, teniendo en cuenta cuándo se aprobó el presupuesto.
-Esas operaciones son prácticamente inviables en este momento, por lo menos a través de los bancos comerciales, cuya principal preocupación ahora es evaluar el volumen de activos "contaminados" que tienen. O sea, que no hay que actuar con ellos más allá de garantizar su actividad. Si se pretende dar una inyección de crédito al consumidor final, tiene que ser a través de los mecanismos adecuados, y en el caso del Principado es Cajastur.
-Pues el presidente del Principado ha firmado un acuerdo no sólo con Cajastur, sino con otros seis bancos y cajas.
-La foto del señor Areces con los representantes de los bancos es una foto publicitaria que no tiene más trascendencia, porque esos señores no responden a las decisiones del Gobierno asturiano, sino a las de los órganos de decisión de su banco. Es difícil que por una foto se vayan a saltar la política crediticia de sus entidades.
-El mismo problema, entonces, tendrán las medidas adoptadas por el Ejecutivo central.
-Las medidas anticrisis del Gobierno de Zapatero son una auténtica filfa. Son medidas para apuntalar a un sistema financiero que, dígase lo que se diga, está en gravísimas dificultades. Pero no van a trasladar las ayudas a la situación crediticia general, porque no pueden.
-Si siguen las restricciones de crédito, ¿qué va a pasar con la pequeña y mediana empresa asturiana?
-Ese es el gran problema. O se le facilita el acceso a crédito de circulante o llegará un momento en que no pueda hacer frente a las obligaciones corrientes. Por tanto, urge que las medidas crediticias se conviertan en una realidad, no en el sueño de una noche de verano. Y, reitero, la única entidad que puede hacer frente a este tema es Cajastur, siempre bajo los avales correspondientes del Gobierno asturiano.
-Las empresas grandes no parecen en mejor situación, con Arcelor como mayor ejemplo de estas dificultades. ¿Qué podría hacer en este caso el Principado?
-Ese es un problema distinto, entre otras cosas porque, no nos engañemos, las necesidades financieras de Arcelor superan seguramente el presupuesto del Principado. Frente a esas empresas se requiere otro tipo de actuaciones que están fuera del alcance del Gobierno asturiano.
-¿Quiere decir que no le queda otro remedio que mirar sin hacer nada y rezar para que no se cierre el horno alto?
-No, no, no. Si Arcelor se ve obligado a cerrar un horno alto por la contracción del mercado mundial del acero, el Gobierno asturiano no tiene capacidad de actuar, excede de su ámbito. Pero otra cosa es que pida garantías a ArcelorMittal sobre el desarrollo de sus actividades y las medidas que piensa establecer, siempre en referencia a su línea de Asturias.
-Otro sector en problemas es el naval, aunque esto no sonará a novedad para nadie que haya estado al frente del Principado.
-Al sector naval se le pretendió condenar hace muchos años y lo que hizo mi Gobierno fue mantenerlo con una política de avales financieros que permitieron su supervivencia. Es un sector que depende exclusivamente de las posibilidades de financiación de la contratación, por lo que su supervivencia depende de las ayudas de financiación a la contratación que se puedan establecer. Mi Gobierno lo hizo y se acabaron esas manifestaciones de cada martes y jueves en Gijón, y el fantasma del cierre de los astilleros desapareció.
-¿Y qué hace el actual Gobierno regional?
-Está absolutamente inactivo.
-El presidente del Principado ha repetido en varias ocasiones que Asturias ha sido la última región en entrar en crisis y será de las primeras en salir.
-Es una pura manifestación voluntarista que no tiene el más mínimo apoyo en la realidad. Todos sabemos que, por la estructura industrial de Asturias, tarda más en recibir los embates de las crisis, pero también tarda más en salir. No voy a entrar en la discusión entre las estadísticas de Funcas y las del INE. Simplemente digo que Asturias está enfrentada a un problema gravísimo, que por su estructura económica ha tardado más en sentirse, pero que eso no quiere decir que seamos los primeros en salir. Al contrario, seremos de los últimos, como demuestra la historia de todas las crisis.
-Areces argumenta en favor de su tesis, precisamente, que esa estructura productiva ha cambiado.
-Desgraciadamente no ha cambiado todo lo que tenía que cambiar, precisamente porque el Gobierno de Areces no es precisamente un Ejecutivo que apueste por el pequeño y mediano empresario. Y por eso el cambio importante que había comenzado a finales de los 90 se abortó. Que Asturias no ha modificado suficientemente su estructura económica no es discutible. Y que de ello tiene una responsabilidad directísima el Gobierno de Areces, tampoco.
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