Gijón celebra la mágica noche de San Juan con cinco hogueras por los diferentes barrios y parroquias del concejo. Como manda la tradición, todas ellas se han prendido puntualmente a las doce de la noche para dar el pistoletazo de salida a los actos del verano gijonés. De todas, la de Poniente destacó por encima del resto, ya que la pirámide de madera formada 50 toneladas de troncos congregó a miles de gijonesesa su alrededor, en rito ancestral, para bailar la tradicional danza prima.
Según la tradición, en la noche de San Xuan, que coincide con el solsticio de verano (el día más largo y la noche más corta del año), se rinde homenaje al sol y la quema de las hogueras es una forma de purificarse y conjurar a los malos espíritus de forma colectiva. Las actividades satélite del ritual nocturno incluyeron el enramado de la fuente de Pelayo y el concierto del grupo Dixebra.
El encendido de la hoguera de Poniente a las doce de la noche estuvo acompañado de un espectáculo piromusical, en el que los fuegos artificiales estuvieron sincronizados con la música. Duró unos 15 minutos, tiempo en el que las explosiones en el cielo de la bahía de Poniente se combinaron con piezas musicales de Vangelis, Paco de Lucía y los Blues Brothers, entre otros.
Además de Poniente, El Arbeyal, Mareo, Contrueces, Ceares Y La Camocha también celebró su propia hoguera de San Juan. Los vecinos de La Calzada comieron pulpo en su carpa y por la tarde enramaron la fuente del edificio de la EMA antes del encendido nocturno de su hoguera en El Arbeyal.
El barrio de Contrueces, como antesala al prendido de la hoguera, celebraró una romería en el prau anexo a los colegios Noega y Nicanor Piñole. Los asistentes participaron en una espicha bajo la animación de la charanga Ventolín.
La asociación de vecinos La Cruz de Ceares homenajearon a Marco Antonio Valdés, un colaborador de la fiesta de San Juan recientemente fallecido. La directiva encendió bengalas con su inicial durante el ágape de confraternización que amenizó la espera hasta el encendido de la hoguera.
Tremañes no prendió ninguna pira, pero sí disfrutó de una gran una queimada.