No ven el sol desde hace 43 días y tienen muchas ganas de salir pero aseguran que la dureza con que el Gobierno está afrontando este conflicto del carbón «nos da más fuerza y moral para resistir». Los tres mineros de Hunosa que permanecen encerrados en la planta novena del pozo Santiago, a casi 500 metros de profundidad, resisten la dureza de la reclusión, que iniciaron el 28 de mayo para protestar por el recorte del 63% a las ayudas a la minería, pero advierten, con indignación, de que las fuerzas están empezando a flaquear. No es de extrañar porque más de mil horas bajo tierra tienen que pasar factura a cualquiera. «Esperamos que esto se arregle pronto porque estamos al límite de nuestras fuerzas», aseguran los mineros.
Cecilio Antuña, Héctor Berrouet, y Jorge Díaz son los «héroes del pozo Santiago», como los llaman sus compañeros del exterior. A las once de la noche del lunes 28 de mayo decidieron, junto a José Antonio Lobo y Jaime Berrouet, que abandonaron por motivos de salud, no salir al exterior en el último turno de trabajo e iniciar el que acabaría siendo el encierro más largo de la historia de la minería asturiana.
Junto a otros cinco compañeros del pozo Candín, en Langreo, los mineros encerrados en los pozos de Hunosa y en el de Santa Cruz del Sil, de Uminsa, en León, son la punta de lanza de una protesta que cada vez golpea con más fuerza al Gobierno de Mariano Rajoy. «Son unos héroes que ya han pasado a la historia», dijo el pasado sábado el secretario general del SOMA-Fitag-UGT, José Ángel Fernández Villa, a cuyo sindicato están afiliados los encerrados asturianos.
«Quiero ir a la playa»
Los encerrados del pozo minero del de Aller no esperaban que la protesta se prolongara tanto tiempo. «La verdad es que tenemos muchas ganas de que esto acabe porque son muchos días y la protesta se nos está haciendo muy cuesta arriba», dijo ayer a través del teléfono interno del pozo, que les comunica con el exterior, Cecilio Antuña. En declaraciones a EL COMERCIO los encerrados explicaron que «la última semana se nos hizo muy cuesta arriba y no sabemos hasta donde vamos a poder resistir». Héctor Berrouet señaló, por su parte, que «aquí dentro no ves pasar los días y parece que llevamos menos tiempo, pero la verdad es que el encierro ya nos está haciendo mella». También Jorge Díaz espera que el Gobierno mueva ficha porque «esperamos soluciones cuanto antes porque cada vez estamos menos animados».
«De héroes nada», asegura con contundencia Cecilio Antuña cuando se le pregunta por su disposición en este conflicto. En referencia al Plan General de la Minería del Carbón 2006-2012, vigente hasta el 31 de diciembre de este año y en el que se establecían las ayudas al sector para cada ejercicio señaló que «nos estamos jugando mucho y por eso estamos haciendo este esfuerzo»,
Cecilio Antuña, natural de La Felguera y residente en Gijón, de 43 años, casado y con una hija de nueve años, asegura que «si no fuera por la fuerza que me da mi familia y los compañeros ya no estaría aquí». Dice con firmeza, sin embargo, que «tenemos muchas ganas de que esto acabe, pero vamos a aguantar al máximo, aunque no sabemos hasta cuando pero si hay que salir en camilla así sucederá ya que parece que al ministro Soria y al Gobierno no les importamos nada».
«¿Cómo se puede resistir 43 días sin ver el sol? Pues se puede, pero esto se hace muy duro, muy duro». Antuña cuenta que un encierro de este tipo es tan penoso que «ya no nos acordamos de cómo es la luz del día y hay veces, cuando llega la prensa, que nos quedamos los tres embobados viendo las fotos de los días soleados y con gente en las playas y comentamos: esto es el sol, que lejos nos queda».
Cuando se le pregunta cómo se imagina que será su salida del encierro, Cecilio Antuña se siente emocionado y dice: «me veo muy nervioso encontrándome con mi mujer, con mi hija y con los compañeros. Pienso continuamente en ello, pero no puedo hacerme a una idea de lo que voy a sentir».
Ver el sol de nuevo será «una sensación extraña» y desde dentro de la mina Antuña se ve «bajando a la playa de San Lorenzo y apoyándome a la barandilla para mirar el mar durante mucho tiempo y dejar que me de el viento en el cuerpo». Eso sí, aclara que lo que más echa de menos y lo primero que hará al salir es «darle un abrazo a mi hija».
Sobre el conflicto de la minería y la 'Marcha negra' que hoy llegará a las calles de Madrid, Cecilio Antuña señaló que «quiero que tengan mucho cuidado porque temo que haya violencia e incidentes. Les van a dar caña».
Héctor Berrouet, de 25 años, y minero desde hace seis, está convencido de que el sacrificio que están haciendo «va a servir para algo porque es importante que así ocurra. De hecho creo que ya hay mucha más gente concienciada de la importancia del problema».