Mench Álvarez, llega a los juzgados, escoltada por la Guardia Civil. / PALOMA UCHA.
La abuela de la princesa de Asturias, Menchu Álvarez del Valle, entró y salió esta mañana del juzgado de Cangas de Onís escoltada por la Guardia Civil entre decenas periodistas y medios de comunicación que la aguardaban para conocer los pormenores de su declaración como imputada en un delito de alzamiento de bienes. A su llegada al juzgado, en torno a las diez de la mañana, la octogenaria tuvo que abrirse paso entre una manifestación de funcionarios públicos que ocupaba las escaleras del Ayuntamiento cangués, que comparte edificio con el juzgado de primera instancia e instrucción. La abuela de doña Letizia tuvo que escuchar, entreverado con silbidos y algún que otro abucheo, proclamas a voz en grito contra los recortes del Gobierno del tipo “somos currantes, no somos mangantes”, “Rajoy enano, no pasas del verano" y “manos arriba esto es un atraco”.
Menchu Álvarez del Valle declaró por espacio de unos 40 minutos y contestó a todas las preguntas que le hicieron tanto la jueza sustituta del juzgado como el abogado de la acusación, el ovetense Miguel Ruiz, sobre un caso en el que también tendrán que declarar como imputados sus hijos Henar y Jesús Ortiz, tía y padre respectivamente de la princesa de Asturias. Según ha podido saber EL COMERCIO, la abuela de doña Letizia respondió a todas las cuestiones que le fueron requeridas con “tranquilidad”. Muchas de esas preguntas tenían que ver con la propiedad de la casa familiar de Sardéu en Ribadesella, en torno a la que gira el supuesto delito que se investiga.
La denuncia contra la familia de la Princesa de Asturias parte de los negocios de Henar Ortiz, que regentó una tienda de souvenirs en Cangas de Onís antes de que su sobrina se casase con don Felipe de Borbón y después otra de decoración en Oviedo. Una proveedora suya, de nombre Sandra Ruiz, emprendió acciones judiciales contra la tía de doña Letizia por contraer una deuda de 23.000 euros y, de forma paralela, a los cotitulares de estos negocios, Jesús Ortiz y Menchu Álvarez del Valle.
Sandra Ruiz ganó el juicio contra Henar Otiz, pero al declararse ésta insolvente para afrontar la deuda, a la demandante se le concedió el embargo sobre los derechos sucesorios venideros de la tía de doña Letizia. Y a partir de ahí es donde entra la casa familiar de Sardéu y la presunta implicación de la abuela y la padre de la princesa de Asturias, quienes habrían realizado una serie de operaciones irregulares para preservar el domicilio de Menchu Álvarez del Valle de ese embargo para hacer frente a las deudas contraídas por Henar.
Supuestamente, la abuela de la princesa, en connivencia con su hijo Jesús, realizó un cambio de titularidad para demostrar que la casa de Sardeú era propiedad en exclusiva de Menchu con anterioridad a su matrimonio con José Luis Ortiz, el abuelo ya fallecido de la princesa, y no un bien ganancial. De esta forma, Henar ya no figuraría como heredera de un tercio de la propiedad y la denunciante no podría reclamar por esta vía la satisfacción de la deuda contraída con ella por Henar.
Además de estas maniobras para cambiar la titularidad de la casa de Sardéu, la abuela de doña Letizia hipotecó posteriormente la propiedad, operación que le reportó un beneficio económico que, desde luego, no sirvió para pagar lo que se le debía a la denunciante.
Los familiares de la princesa de Asturias están acusados de insolvencia punible por alzamiento de bienes, penado con de uno a cuatro años de cárcel y de 12 a 24 meses de multa. La insolvencia punible consiste en declararse sin recursos para no pagar las deudas contraídas pese a tener bienes.
Por su parte, tanto Jesús Ortiz como su hermana Henar pidieron declarar en sus residencias habituales, Pozuelo de Alarcón (Madrid) y Oviedo, respectivamente. La jueza de Cangas de Onís accedió y remitió los pertinentes exhortos a los decanatos judiciales de esas ciudades para cumplimentar la citación.
En el caso de Jesús Ortiz, todo apunta a que el trámite se demorará porque el exhorto fue enviado por correo ordinario hace unos días y todavía no había llegado a Oviedo, cuyo decanato debe remitirlo a Madrid.