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La madre que usó una tarjeta perdida para comprar pañales, a prisión en 15 días

VALENCIA

La madre que usó una tarjeta perdida para comprar pañales, a prisión en 15 días

Una notificación del juzgado obliga a Emilia a ingresar antes de que se resuelva la petición de indulto que ya tiene 33.000 firmas de apoyo

30.01.13 - 12:46 -
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Emilia Soria, la joven que hace seis años utilizó una tarjeta que se encontró en la calle para comprar pañales y comida para sus hijas, irá a la cárcel en un plazo máximo de quince días, según informa Las Provincias. «Estamos destrozados», se lamenta su marido. Emilia recibió ayer por la mañana una nueva notificación del juzgado que ha sepultado las esperanzas depositadas en una petición de indulto. «En el papel me dicen que tengo que entrar en prisión en quince días. Pedimos que aplazaran mi ingreso hasta que saliera lo del indulto pero no quieren y yo no tengo valor para decirle a mis tres hijas que tengo que hacer las maletas y abandonarlas», cuenta Emilia, hecha un manojo de nervios.
«Es muy injusto que pase algo así con todos los millones que están robando por ahí. Ella cometió un error, es verdad, pero está pagando por eso, con trabajos a la comunidad y con una multa de 900 euros. Hoy mismo se libraba de la cárcel un conductor ebrio que había matado a dos personas. A mí me parece que la justicia no es igual para todo el mundo. Si no, no nos estaría pasando esto. Es una auténtica pesadilla», replica su marido indignado.
La historia de Emilia es una de esas que desafían a las películas. Su primer marido, alcohólico y maltratador, dejó a Emilia sola, con una hija pequeña y una orden de alejamiento por la que ella cobra una pequeña pensión. Después llegó otra relación que no funcionó pero de la que nació otra niña. Con dos pequeñas a su cargo y cuando llevaba casi tres años sin trabajar, la suerte tentó a aquella joven de 22 años cuando se encontró en una calle de su pueblo, Requena, con una cartera que cambiaría el curso de su vida para siempre.
Cogió una tarjeta de crédito y el DNI del propietario y «sin pensarlo» entró en un supermercado para comprar comida y pañales. Gastó 193 euros. Le pareció fácil y dos horas después se acercó a otro 'hiper' a por más comida. Despertó sospechas. Al reincidir, la pillaron. «Sé que me equivoqué pero lo hice por necesidad. No me fui a comprar ningún capricho a unos grandes almacenes. Sólo quería comida y pañales para mis niñas», alega Emilia.
El cómputo de las dos penas por un delito continuado de falsificación en documento mercantil y otro de estafa (de un año y diez meses y de otros seis) llevarán a Emilia a la cárcel, pese a que ella permutó seis meses por trabajos en beneficio de la comunidad y está pagando una multa fraccionada de 900 euros. El juzgado le obliga ahora a ingresar en prisión, seis años después de haber cometido el delito. «Nunca más he tenido ningún problema con la justicia ni lo tuve antes de aquello. Hace dos años me encontré otra cartera y ni la abrí. La entregué a la Guardia Civil. He aprendido la lección, he pagado por mi error y tengo derecho a poder vivir mi vida, ahora que tengo una familia. Mis tres hijas me necesitan porque tienen nueve, siete y dos añitos y medio. El otro día una de ellas me preguntó si allí en la cárcel me podría duchar. ¿Cómo voy a dejarlas?».
Pero Emilia no está sola en su lucha. Más de 33.000 personas han firmado a través de la plataforma online Change.org en los últimos días una petición (Change.org/PorEmilia), iniciada por su familia, para que no ingrese en prisión mientras se tramita el indulto.
«Tengo la cabeza embotada. No puedo pensar. Fíjate, quince días se pasan volando. Iré a donde haga falta y haré lo que sea para no tener que dejar a mis niñas. Me queda un mes y poco para terminar con los trabajos sociales. Necesito que alguien me escuche, por favor», ruega Emilia que, si nada lo remedia, ingresará en un centro penitenciario de Cuenca.
Su primo murió en la cárcel
Tiene miedo de cumplir condena en Picassent. «No, no, a Picassent no quiero ir», sentencia. «A mi primo lo mataron allí hace cuatro años. Le clavaron unas tijeras en la espalda que le llegaron al corazón. Lo pasamos muy mal cuando pasó todo aquello. Me da miedo ir allí, la verdad», confiesa.
Para tratar de parar la maquinaria judicial, un abogado especialista en derecho penal internacional, Jorge Albertini, se ha hecho cargo personalmente de la causa de Emilia Soria. «Hemos presentado una solicitud de suspensión subsidiaria de sustitución de pena y hemos vuelto a pedir el indulto». El problema es que este proceso «puede llegar a tardar algo más de un año». Pero el tiempo es lo que, precisamente, se le está acabando a Emilia.
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La madre que usó una tarjeta perdida para comprar pañales, a prisión en 15 días
La madre condenada por comprar comida para sus hijas, junto a dos de ellas. / JUANJO MONZÓ