Fawad Peikar
Kabul, 1 jul (EFE).- Kabul huele estos días un poco más a arte y menos a guerra gracias a una muestra de pintura, cortometrajes y fotografía auspiciada por la dOCUMENTA de Kassel, que tiene en Afganistán un eje temático de su presente edición.
La exposición acoge una treintena de obras de artistas en su mayoría afganos, pero también de creadores de países europeos como el Reino Unido, Alemania, Francia o Italia; de Sudáfrica, del Líbano o incluso de Argentina, de donde es Adrián Villar Rojas.
"Las pinturas, documentales y colecciones de fotografía expuestas reflejan la guerra y la reconstrucción, especialmente tras la invasión de Afganistán en 2001 por EE.UU.", explicó a Efe Nabila Horakhsh, una responsable del proyecto.
La muestra, que tiene como objetivo dar un pequeño impulso al arte y la cultura en un país asolado por décadas de violencia, está ubicada en el Palacio de la Reina, un edificio del siglo XIX situado dentro de los emblemáticos Jardines del emperador mogol Babur.
Allí se proyecta por ejemplo "Peraan Wa Tombaan" (Trajes tradicionales afganos, 2012), un cortometraje del director alemán Jeanno Gaussi muy crítico con el papel de la comunidad internacional en el conflicto de Afganistán.
En el film aparecen ciudadanos afganos portando medallas militares, una manera de insinuar que gran parte de la ayuda extranjera ha ido a parar al estamento castrense en lugar de a la sociedad civil.
Otra obra expuesta es la réplica de un libro destruido en el museo de Kassel durante la II Guerra Mundial y que ha sido hecho con trozos de piedra de las enormes esculturas de Buda dinamitadas hace once años por el régimen talibán en la región central de Bamiyán.
Estas famosas esculturas del siglo VI son también el motivo de una serie de fotografías que capta muchas miradas, la cual enseña por un lado la imagen de los Budas antes del ataque y por otro el escenario resultante tras el ataque.
Suscita también interés una pintura de un camino que tiene una parte polvorienta y otra colorida, lo cual simboliza -según el autor- que todo el mundo crea desde abajo pero puede llegar lejos.
De momento, la dOCUMENTA afgana parece haber cosechado algunos adeptos; la exposición es visitada diariamente por decenas de kabulíes, entre los que se cuentan estudiantes, familias o funcionarios de Gobierno.
"Afganistán está en el umbral de la rehabilitación. Albergar esta exhibición es crucial para el país", dijo a Efe la joven Helai, visiblemente satisfecha por la celebración del evento.
"Mostrar fotos, cortos y pinturas bajo el lema de la guerra y la reconstrucción es un paso positivo para animar a la gente a participar en el fortalecimiento de la cultura", razonó Najibulá, un hombre de 36 años.
Tras la caída del régimen integrista talibán, que supuso un periodo negro para el arte afgano, algunos creadores locales han encontrado en esta década más oportunidades para desarrollar su trabajo aunque la cultura no ha sido una prioridad del Gobierno.
La dOCUMENTA se celebra cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel y, paralelamente, en algún país en vías de desarrollo: en esta ocasión, además de Afganistán, ha sido elegida como subsede Egipto al calor de la revolucionaria "primavera árabe".
La idea de una muestra quinquenal en Kassel surgió a mediados del siglo XX, tras el final de la II Guerra Mundial, con el afán de potenciar una vanguardia de las artes visuales en la sociedad alemana y reconectar a sus creadores con la escena internacional.
"Tres décadas de guerra en Afganistán han tenido un desenlace similar al de Kassel. Por este motivo, la muestra trata de vincular a los afganos con los artistas internacionales", argumentó Horakhsh.
La edición de dOCUMENTA en Afganistán se inició en realidad semanas atrás con un ciclo de seminarios y conferencias a cargo de artistas y expertos en Bamiyán y en la capital afgana.
La muestra en marcha de Kabul, que se inauguró la semana pasada, se prolongará hasta el próximo 19 de julio y es fruto de la cooperación del Instituto Goethe alemán y el Ministerio afgano de Cultura. EFE