El Comercio

Madrid, 19 oct (EFE).- El próximo viernes Nuria Espert recogerá el Premio Princesa de Asturias de las Artes convencida de que no es un galardón para ella sino para el teatro, mientras triunfa en las tablas con "Incendios", una obra sobre la crudeza de la guerra y el perdón que considera uno de los grandes títulos de su vida.

Dice que la obra del libanés Wadji Mouawad, que ha agotado sus entradas en el montaje de Mario Gas para La Abadía, es una tragedia "a la altura de Edipo o Macbeth" que exige a sus actores una entrega "en cuerpo y alma" y una sinceridad "de esas que destrozan".

"Acaba la función y somos capaces de llegar a casa, tomar algo, cenar o leer un rato, pero por la mañana es difícil levantarse de la cama, hay un desgaste emocional tremendo", ha asegurado en una entrevista con Efe.

Pero para una actriz que a sus 81 años sigue buscando la verdad escénica y superándose en cada papel, el dolor merece la pena. "Compensa porque tenemos la impresión de estar metidos en uno de los grandes títulos de nuestra vida", afirma. A la altura de "Las criadas", de "Yerma", de "La violación de Lucrecia" o "El Rey Lear".

"Cuando estaba haciendo 'El Rey Lear' pensaba que iba a ser difícil volver a entusiasmarme con algo, que quizá iba a ser lo último que hiciera, pero entonces apareció 'Incendios', fue un golpe de suerte de esos que hay pocos en la vida", señala.

"Incendios" arranca con la muerte de una madre que llevaba cinco años sin hablar y que deja escritas dos cartas para que sus dos hijos las entreguen a un padre que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Ambos emprenden un viaje al Líbano, marcado por la guerra y el desamparo.

El éxito -con todas las entradas agotadas- ha llevado a los productores a ampliar fechas, y la obra volverá a La Abadía del 21 de julio al 16 de julio de 2017, con el mismo reparto. A Nuria Espert, que hace varios papeles, le acompañan Ramón Barea, Álex García, Laia Marull y Edu Soto, entre otros.

La ceremonia de entrega de los premios obligará, eso sí, a cerrar el teatro dos días esta semana, jueves y viernes, pero el sábado vuelve a haber función. "Con la misma ropa con que reciba el premio me meteré en un coche y volando a Madrid", señala la también directora de escena catalana.

Después de Vittorio Gassmann, que lo recogió en 1997, Nuria Espert será la segunda actriz que reciba el Princesa de Asturias de las Artes, lo que hace que la ilusión sea aún mayor.

"Tengo la impresión de que éste no es un premio para mí sino para el teatro y creo que merece la pena darle la solemnidad que tiene, estos premios se lo han gando a pulso", subraya.

El discurso ya lo tiene preparado. "Palabras mías van a ser muy cortas y obvias, y después recurriré a la ayuda de dos grandes autores de teatro, y leeré dos pequeños fragmentos", avanza.

El Princesa de Asturias es el último gran reconocimiento que le faltaba a esa actriz, también Premio Nacional de Teatro (1986) o Medalla de Oro del Gran Teatro del Liceo (2010), entre otros.

"Cada premio llega en un momento. Quizá el más importante para mi fuera el primero, el que me dieron por 'Gigi', con 24 años, cuando acabábamos de formar la compañía", recuerda.

Otros hitos fueron el premio logrado en 1969 en Belgrado con "Las criadas", censurada en España, que les abrió las puertas de los festivales europeos, o el que le dieron en Londres por "La casa de Bernarda Alba", su debut como directora.

"Pero luego me da la misma alegría actuar en un pequeño pueblo y que el alcalde me dé una placa de agradecimiento", afirma.