El Comercio

Oviedo, 28 nov (EFE).- El profesor de Arte Lorenzo Arias Páramo diserta hoy en Oviedo, en su discurso de ingreso como miembro de número permanente en el RIDEA, sobre las "influencias islámicas" en la pintura mural asturiana de los siglos IX y X, entre las que destaca el ejemplo de la figura del músico de San Miguel de Lillo.

Profesor de la Universidad de Oviedo y autor de varios libros, el especialista en arte subraya que las pinturas existentes en San Miguel de Lillo son las "únicas" que se conservan de la época del alto medieval en "toda la pintura mural asturiana".

Arias Páramo centra su intervención de ingreso en el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) en la figura del músico que toca un laúd, una representación de aproximadamente un metro de la que se conserva la mayor parte, a unos 7 metros de altura desde el suelo de la iglesia de San Miguel de Lillo, en el tercio que sobrevivió al hundimiento que en el siglo XI afectó al edificio.

Uno de los objetivos que se propone el ponente es demostrar que los principios estéticos que conforman el contenido iconográfico de las pinturas murales de la iglesias de San Miguel de Lillo han sido "inspirados" en los textos del Comentario al Apocalipsis de San Juan, atribuido a Beato de Liébana, y redactado en el 'scriptorium' de Santo Toribio, en Cantabria, en el año 776.

La figura del músico de San Miguel de Lillo, asegura Arias Páramo, muestra a un personaje en disposición de tañer un laúd, que hace "evidente" que supone la "transposición" de un objeto musical cuya función tiene una "lógica icónica" en el ciclo narrativo del Beato.

El laúd "no tenía uso" en la liturgia en una época en la que los instrumentos musicales estaban muy vinculados a la práctica profana mientras que el canto y la música vocal era considerados como unas formas de expresión musical "más puras y cercanas al Creador".