El Comercio

Oviedo, 18 may (EFE).- La mayor restauración acometida en la historia del Arca Santa, la caja que guardaba las principales reliquias de la Catedral de Oviedo, incluido el Santo Sudario, permitirá recuperar "todo su brillo y esplendor" cuando finalicen en julio las labores iniciadas el pasado mes de marzo.

La evolución del proceso, que ha requerido desmontar el Arca en un taller "secreto" de la basílica ovetense, ha sido presentada hoy en rueda de prensa por la autora del proyecto, la restauradora del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), Paz Navarro, una de las mayores especialistas internacionales en orfebrería.

"Una restauración no es llegar, limpiar y abrillantar una pieza, eso es sólo una reparación", ha señalado Navarro tras incidir en la importancia de los estudios interdisciplinares previos al inicio de los trabajos sobre una pieza, datada entre los siglos XI y XII, "de un valor incalculable" y en la que no se habían intervenido desde la década de los años treinta del pasado siglo.

Tras la rehabilitación de esa época, ha recordado, el Arca tuvo que ser reconstruida tras quedar "destrozada y desmembrada" después de la voladura de la Cámara Santa, donde se exhibe junto al resto de reliquias de la catedral, durante la Revolución de 1934.

El proceso que ahora se lleva a cabo permitirá analizar en profundidad tanto los materiales en que está construida como las técnicas utilizadas para su ornamentación además de eliminar las deformaciones que ha sufrido la plata que la rodea al acoplarse con la madera en la que está construida.

Los estudios han determinado que dicha madera se vio afectada por un ataque de carcoma en algún momento de su historia pero que dicha infección ya ha desaparecido y la restauración permitirá además reincorporar a la estructura original algunos pequeños fragmentos de plata que se desprendieron tras la voladura de la Cámara Santa y que hasta ahora se conservan en el Museo Arqueológico de Asturias.

La cubierta de plata que envuelve el arca de madera original -mandada construir según la tradición por el rey Alfonso VI en 1075 cuando el arca fue trasladada a Oviedo- presentaba hasta ahora, una sulfuración muy intensa "pocas veces vista", según Navarro.

"Una pieza de este calibre no se hacía para que fuera negra sino para que brillase", ha apuntado la restauradora tras mostrar los avances en el proceso de limpieza que recuperará "el esplendor" de la representación que muestra a los apóstoles flanqueando a Jesucristo junto a escenas diversas de su vida en los costados y a una representación de la Pasión en el Gólgota en la tapa.

La restauración permitirá además, si así lo confirman los estudios, recolocar una de las inscripciones -escritas en árabe y con una grafía muy deformada salvo una parte en latín- que están situadas en la base y que hasta ahora se mostraba del revés.

El Arca data de la segunda mitad del siglo XI, en concreto de la época de Alfonso VI de León (hacia 1075), aunque otro estudios la sitúan cerca de 1120 y la leyenda sobre sus orígenes afirma que proviene de una antigua caja de madera -de cedro- que contenía, en Jerusalén, reliquias de Jesús y de María.

Las posteriores invasiones de Tierra Santa habrían obligado a trasladarla inicialmente a Alejandría para llegar luego a España a través de Cartagena y posteriormente a Sevilla y Toledo, donde se habría construido una nueva caja para sustituir a la original.

Empujada por la invasión musulmana, el Arca habría sido ocultada durante 80 años en la cueva de Santo Toribio, en el monte Monsacro, antes de ser trasladada hasta Oviedo por Alfonso II El Casto.