El Comercio

Avilés, 18 may (EFE).- El Lignum Crucis, que la Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Vera Cruz custodia en la Iglesia de Sabugo de Avilés, pertenece a un árbol que vivió en Palestina en la época de Jesucristo, según las pruebas científicas llevadas a cabo sobre la reliquia.

El origen de la astilla queda recogido en el libro "El Lignum Crucis y Avilés", escrito por el historiador local Román Antonio Álvarez, que ha presentado esta tarde en el Palacio de Ferrera.

"Me gusta mucho investigar sobre estos temas, que tienen misterio y sacan a la luz cosas y anécdotas de la historia de nuestra ciudad y de la historia en general que no se conocen", ha declarado a Efe el exconcejal de Cultura de Avilés.

La reliquia llegó a Avilés en el año 1955 procedente del trozo más grande que se le atribuye a la cruz en la que murió Jesucristo, que se guarda en La Liébana, y que llegó a estar en Avilés en el Siglo V portado por Santo Toribio.

En aquella visita, que se prolongó por espacio de un mes, Santo Toribio, que había estado en Jerusalén, dejó en Avilés unos huesos que pertenecían a San Nicolás, desde entonces patrono de la ciudad, y cuyo paradero ahora se desconoce.

Los huesos figuran en un inventario del archivo histórico fechado en 1740 y desde entonces nunca más se supo de ellos, ha explicado el autor del libro.

El trabajo de Román Antonio Álvarez desmitifica una idea que parte del siglo XVI y que todavía hoy se escucha y es el dicho de que si se juntaran todas las pequeñas astillas desperdigadas por el mundo del cristianismo daría para llenar un barco.

"Hay un estudio del siglo XIX que demuestra que eso no es así, que todas las reliquias del Lignum Crucis juntas no darían ni para hacer un brazo de la cruz", ha comentado.

El Lignum Crucis coloca a Avilés como un punto estratégico de las peregrinaciones religiosas que a lo largo de la historia movieron a muchas personas y que todavía hoy está vigente como fenómeno también turístico.