El Comercio

Oviedo, 14 nov (EFE).- El presidente del Principado, Javier Fernández, ha afirmado hoy que su Gobierno "no tiene problema alguno con el asturiano" ni con el cumplimiento de sus promesas electorales, pero sí lo tendría "si se desnaturalizase o intentase adulterar su contrato público con los electores".

En su intervención al inicio del debate sobre el estado de la región, Fernández ha calificado el asturiano de "patrimonio cultural muy importante" que su Gobierno quiere "vivo" y que no constituye "un vestigio" a la vez que ha incidido en que su protección y promoción es un mandato estatutario desarrollado en una ley vigente que los socialistas han asumido en su programa.

En este sentido, ha apuntado que el plan piloto experimental para el uso del asturiano dentro del sistema educativo impulsado por la Consejería "y que tanto ha encrespado a las bancadas de la derecha", es, además de voluntario, "respetuoso con ese programa y con el ordenamiento jurídico".

Esta ha sido la única alusión de Fernández en su discurso a la situación creada tras la decisión de la FSA-PSOE -cuyo secretario general, Adrián Barbón, ha seguido el debate desde la tribuna de invitados- de comprometerse a impulsar en la próxima legislatura la reforma estatutaria para declarar la cooficialidad del asturiano.