El Comercio

Oviedo, 14 nov (EFE).- El presidente del Principado, Javier Fernández, ha afirmado hoy que Asturias, como actor y parte del Estado, no puede "callar, bajar la mirada o renunciar a tener voz" ante el reto independentista que ha puesto en peligro a la democracia española "por el desprecio a la ley, la Constitución y la convivencia"

"Los sucesos ocurridos y los que sucederán en las próximas semanas nos atañen", ha afirmado el presidente asturiano en el debate de orientación política que hoy se ha iniciado en la Junta General del Principado, donde ha asegurado que durante años le han sorprendido "los silencios, la lejanía, la perezosa indolencia ante lo que estaba incubándose".

Según el presidente asturiano, no se entiende ese desinterés, también por parte del Parlamento asturiano, cuando lo que se estaba incubando en Cataluña podría afectar a la economía regional, a la evolución empresarial, a los mecanismos de solidaridad y a los condición de ciudadanos de Estado de derecho.

"Ha habido que esperar al desbordamiento, al estallido de la fractura, para, ahora sí, tomar conciencia de que esto iba en serio y nos afectaba directamente", ha afirmado el presidente ante de reiterar que está "orgulloso de la identidad inclusiva de Asturias tal como es, desnuda de ensoñaciones, sin pasados de cartón piedra" y donde, por cierto, "sí que se sabe muy bien qué es ser preso político".

El Gobierno de Asturias, según ha recordado, ha defendido a las claras el respeto a la ley, "imprescindible en cualquier Estado democrático" y que por eso, la restauración del orden constitucional, abiertamente quebrantado en Cataluña, no era una opción, como tampoco lo era el apoyo dado al Estado de derecho.

"Si a un desafío así, en un asunto sistémico para España y para Europa, no se hubiera respondido con toda la fuerza del Estado de derecho, estaríamos enviando el mensaje de que cualquiera puede beneficiarse por saltarse la ley", ha subrayado antes de alertar de que las soluciones que se planteen a partir de ahora también van a afectar a Asturias y que, por lo tanto, habrá que estar alerta.

En su opinión, "no va a ser fácil afrontar una gran reforma que mejore la actual, se inscriba en la legalidad y supere la incapacidad del Estado autonómico para generar una dinámica de integración".

No obstante, ha afirmado que los españoles tienen que ser capaces de pactar cesiones y alcanzar compromisos mayoritarios porque si no estará comprometiendo su nuestro futuro como Estado.

Según Fernández, no es que hay que hacer un nuevo proceso constituyente como el del 78, sino de organizar el funcionamiento y la estructura del Estado "repensando y mejorando también las instituciones de autogobierno y las relaciones intergubernamentales".

Así, en su opinión, la reforma constitucional, si la hubiera, no debería ceñirse al arreglo de la cuestión catalana, porque a lo largo de este periodo democrático han emergido otras comunidades autónomas que "no son meras divisiones administrativas sino poderes de Estado plenamente arraigados".